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2º Trimestre (Abril-Junio) Nº 2 - Año 2.002
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| EDITORIAL |
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Estimadas/os
compañeras/os:
A
través de sus páginas, la Revista pretende no sólo ser un instrumento
para la difusión de las actividades de la Federación, sino también
contribuir a la formación de sus miembros, facilitar el intercambio de
experiencias y fomentar la investigación en el ámbito de la Educación
Terapéutica de las personas con Diabetes. En los números publicados
hasta ahora hemos contado con colaboraciones en diversos aspectos:
avances en diabetes, sexualidad, comunicación terapéutica, páginas
web de interés y otros.
Esperamos
que este número resulte igualmente de vuestro interés. La consolidación
de este proyecto (La Revista), gestado por un amplio grupo de
profesionales durante una reunión mantenida
en Carmona a principios del año 2001, supondrá, al mismo tiempo que la
contribución a los objetivos anteriormente mencionados, una aportación
indiscutible al reconocimiento de nuestra entidad profesional. En estas
páginas os ofrecemos buenas noticias
al respecto.
Para
mejorar y ofreceros un trabajo que cubra las expectativas de todos los
profesionales asociados, necesitamos que colaboréis activamente comunicándonos
vuestras inquietudes, aportando
todas las sugerencias que creáis oportunas y, por supuesto, remitiéndonos
todos aquellos
interesantes trabajos y experiencias que muchas veces no han tenido la oportunidad
de ser difundidos.
En los dos números anteriores se hicieron propuestas de discusión en la sección “Foro”. En el próximo número esperamos publicar vuestras opiniones sobre los temas indicados ya que, a partir de ahora, disponemos de más espacio, al igual que esperamos incluir nuevas propuestas de discusión que os parezcan interesantes. Para
la publicación de trabajos, participación en el Foro y sugerencias podéis
dirigiros a la secretaría de la F.E.A.E.D. por correo o bien a través
de nuestra página web (indicando para “La Revista”). Sería
deseable que los trabajos se remitieran en soporte informático.
El
Comité Editorial |
| La FEAED informa |
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CURSOS |
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CURSO
DE ESTANDARIZACIÓN DIABETOLÓGICA Lugar:
Rascafría - Santa María del Paular, Hotel “El Paular” Jueves
4 de Julio Objetivos
del curso: D. Jesús Gaitán Revisión
de estándares Internacionales: Dña. Esther Gil Zorzo Viernes
5 de Julio Educación
para el paciente con retinopatía y amaurosis. Sra.
Maica (ONCE) Educación
diabetológica en la gestación. Dra. Mª José Cerqueira/Dña.Carmen
Montesinos Educación
diabetológica en la dieta. Dña. Mercé Vidal y Dña. Margarida
Jansá Sábado
6 de Julio Educación
diabetológica en la adolescencia. Dra. Gemma Carreras Aspectos
psicológicos y psiquiátricos del paciente diabético. Dr. Javier
San Sebastián Elaboración
de estándares educativos. Dr. Daniel Figuerola. Domingo
7 de Julio Conclusiones. D. Jesús Gaitán |
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CURSO
DE GESTIÓN Y METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN Lugar:
Alpedrete- Hotel “Sierra Real” 11
de Julio Objetivos
del curso. D. Jesús Gaitán Gestión
Sanitaria. Dr. Francesc Moreu Orobitg 12
de Julio Gestión
del tiempo: Dña. Nuria Fernández Búsqueda
bibliográfica. D. Luis Moreno León Presentación
de Publicaciones. Dra. Sonia Gaztambide 13
de Julio Utilidades
de la informática en la Educación Diabetológica. Discusión de casos.
Dña. Esther Gil Zorzo Liderazgo,
Comunicación, Control de estrés. D. Ignacio Molla 14.
de Julio Conclusiones del curso. D. Jesús Gaitán |
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CURSO
DE EDUCACIÓN TERAPÉUTICA EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA Viernes
4. de Octubre Presentación
del curso. Recuerdo
In Memoriam de D. Luis Martínez Contreras. Presidente de la Asociación
Madrileña de Diabetes. Dña.
Esther Gil Zorzo Nuevas
perspectivas en el tratamiento del niño y adolescente diabético Dra.
Raquel Barrio Sábado,
5 de Octubre Ejercicio
en el adolescente: de la práctica a la diabetes Dra.
Gemma Carreras Diabetes
en la adolescencia y necesidades educativas D.
Jaume Funes Talleres
simultáneos 1
- Anticoncepción en el adolescente y prevención de enfermedades de
transmisión sexual. Dra.
Concepción Bruguera 2
- Anticoncepción en el adolescente y prevención de enfermedades de
transmisión sexual Dra.
Rosa Ma García Neveo Talleres
simultáneos 1
- Características específicas de la dieta del adolescente, su
repercusión en el control de la diabetes. Dña.
Margarita Jansá 2
- Características específicas de la dieta del adolescente, su
repercusión en el control de la diabetes. Dña.
Gemma Salvador Domingo
6 de Octubre Transferencia
del adolescente diabético a la unidad de diabetes de adultos. Dña.
Margarita Jansá Conclusiones
del curso D. Jesús Gaitán |
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| AVANCES |
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ACTUALIZACIÓN
EN EL TRATAMIENTO DE LA DIABETES MELLITUS TIPO 2
Dr.
José Ángel Díaz Pérez Hospital Clínico San Carlos. Madrid En los últimos años, el tratamiento de la Diabetes Mellitus tipo 2 ha cambiado de forma sustancial. En primer lugar, se ha demostrado con el estudio UKPDS que mantener los niveles de glucemia óptimos disminuye la incidencia de complicaciones crónicas de la diabetes. En segundo lugar, disponemos de nuevos fármacos con distintos mecanismos de acción que junto con los ya conocidos, bien en monoterapia o terapia combinada, constituyen un arma terapéutica fundamental para conseguir los objetivos de control de glucemia en las personas con diabetes tipo 2. Sin embargo, no debemos olvidar que las bases del tratamiento son la dieta, el ejercicio físico y la Educación Diabetológica. Los
fármacos actualmente disponibles son los siguientes: 1)Sulfonilureas:
son fármacos ya conocidos que actúan sobre receptores específicos de
las células b pancreáticas, modificando los canales K-ATP y
estimulando la secreción de insulina. Están contraindicadas en el
embarazo e insuficiencia hepática o renal. En España se utilizan la
glibenclamida, glicazida, glipizida y gliquidona. El más reciente, la
glimepirida, actúa de forma más selectiva en páncreas, y se
administra en dosis única. 2)
Metformina: el único fármaco del grupo de las biguanidas que se
utiliza actualmente. Su mecanismo
de acción principal es la disminución de la resistencia a la insulina.
Sobre todo, mejora la capacidad de la insulina para frenar la excesiva
producción de glucosa por el hígado que presentan los pacientes con DM
tipo 2. Está contraindicada en situaciones que pueden conducir a
hipoxia tisular, por el riesgo de acidosis láctica (muy bajo riesgo):
insuficiencia hepática o renal, alcoholismo e insuficiencia
respiratoria. 3)Inhibidores
de α-glicosidasas: acarbosa y miglitol. Son fármacos que
disminuyen la glucemia posprandial, ya que retrasan la absorción de los
hidratos de carbono en las células del intestino delgado. Pueden
producir flatulencia y diarrea. 4)
Repaglinide y nateglinide: son nuevos fármacos secretagogos, distintos
a las sulfonilureas, que actúan en los canales K-ATP de la célula beta
del páncreas. Presentan
una acción más corta y más rápida, por lo que son más eficaces en
el control de las glucemias posprandiales y producen menos
hipoglucemias. 5)
Tiazolindinedionas: rosiglitazona y pioglitazona. Son fármacos que
mejoran la resistencia a la insulina en los tejidos. Actúan
fundamentalmente en los adipositos del tejido
graso y en el músculo, incrementando la acción de la insulina en la
captación de glucosa por estos tejidos. Pueden producir elevación de
transaminasas (se deben monitorizar periódicamente), edemas y pequeñas
ganancias de peso. Están contraindicados en la insuficiencia renal y
hepática y en sujetos con antecedentes de insuficiencia cardiaca. En
España se deben prescribir de forma combinada con sulfonilureas o
metformina. 6)
Tratamiento combinado: se deben emplear en pacientes en los que no
logramos los objetivos de buen control metabólico, a pesar de estar con
dosis máximas en monoterapia. Existen varias opciones: sulfonilureas
con metformina, inhibidores de α-glicosidasa,
tiazolindinedionas o insulina; y metformina con inhibidores de
α-glicosidasa, repaglinide, nateglinide, tiazolindinedionas o
insulina. En algunos pacientes se pueden utilizar combinaciones de 3 fármacos. 7)
Insulina: no debemos olvidar que se debe utilizar en pacientes con DM
tipo 2 cuando no conseguimos un buen control con fármacos, o en
situaciones especiales, como el embarazo, cirugía, traumatismos,
infecciones severas, etc. Los tipos de insulina y las pautas de
insulinización son variadas, y siempre debemos utilizar la que más
se acomode al estilo de vida del paciente. 8) Control de factores de riesgo: es fundamental el abandono del tabaco, el control de la hipertensión arterial y de los lípidos y el mantenimiento del peso en los límites adecuados. Además, debemos valorar en algunos pacientes el tratamiento con antiagregantes plaquetarios para prevenir enfermedades cardiovasculares. |
| LA PROFESIÓN |
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PERFIL
DEL EDUCADOR (II) En
el anterior número de nuestra revista se explicó la necesidad de una
Especialidad en Educación y Diabetes. En este número, vamos a comentar
en qué momento estamos. A
partir de ese Febrero de 2.001, la FEAED creó un grupo que comenzó a
trabajar para crear un documento donde se contemplara la actividad de la
especialista, qué elementos debe recoger y cuál debe ser su campo de
trabajo. Se
realizaron varias reuniones de trabajo, donde se culmina el documento,
no antes sin acudir a las diferentes administraciones públicas,
universidades, etc., para cotejar los ítems y créditos de las
diferentes carreras, cursos de postgrado y futuras especialidades que se
contemplarán en Enfermería. Como
todos sabéis, en 1985 se eliminaron las especialidades de enfermería,
quedando sólo la de Matrona y la de Enfermedades Psiquiátricas. En
Marzo de 2.001, en el número 52, año VI, de la revista Enfermería, se
escribe un articulo donde se habla que “Las sociedades científicas
acuerdan crear una Federación para impulsar el desarrollo de las
especialidades de Enfermería”. A partir de esta fecha, hubo una firma
del Acuerdo Marco entre el Ministerio de Sanidad y el Consejo General de
Enfermería. La Organización Colegial se citó con los representantes
de las Sociedades Científicas.
Como consecuencia de la reunión, las Sociedades formarán una Federación
que trabaje
conjuntamente con el Consejo en el desarrollo de las Especialidades de
la profesión. El
documento presentado por el grupo de trabajo mencionado recoge: 1-
Justificación de la especialidad. 2-
Tendencias del Sistema Sanitario, específicamente los marcados por la
Ley General de Sanidad y los objetivos de “Salud 21” de la OMS, Región
Europea. 3-
Derechos de los ciudadanos. 4-
Política de Salud para el siglo XXI. Salud 21. 5-
Perfil profesional. 6-
Programa de formación 7-
Materias específicas del programa de formación Los
requisitos específicos de capacitación propuestos son: estar en posesión
del título de Diplomado en Enfermería y ampliar los estudios con un
periodo de formación de 2 años para profundizar en los conocimientos
teóricos y prácticos antes mencionados. Para
el personal de Enfermería que ya está trabajando en centros
acreditados de diabetes y con
años de experiencia, se propone la creación de unos haremos de formación
para la obtención de dicho título. El
documento ha sido presentado al Comité Asesor de Especialidades de
Enfermería y en su sesión del 4 de Marzo de 2002 fue valorado. Estamos
a la espera de una nueva citación para posibles retoques del último
formato homologado. Así
que, queridos compañeros, parece ser que el Ministerio va a tener en
cuenta dicho documento, por lo cual, al margen de estar ilusionados,
debemos estar preparados para esta nueva etapa de nuestra profesión, y
preparados significa estar formados. Entre todos, conseguiremos que
nuestra profesión, que ya tiene un reconocimiento social por parte de
nuestros pacientes, al fin la tenga por parte de nuestras autoridades y
administraciones. ¡Enhorabuena
a todos! Y ánimo. D. Jesús Gaitán Enríquez. |
| ARTÍCULOS |
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EL
TRABAJO INTERDISCIPLINARIO, UNA VÍA PARA EL CUIDADO DE LOS
PROFESIONALES DE ENFERMERÍA
“Cuidar
y cultura significan para mí la experiencia de comprenderse uno mismo
por el rodeo del otro. Cuidar es también ayudar al otro... y, para
saber cómo, es indispensable descubrir su modo de vivir, su teoría del
mundo” Cecilia
Rohrbach, Revista Cultura y Cuidados (1997)
El título que proponemos presenta lo que constituye nuestro trabajo en
el Espacio de Enfermería y toma dos de los elementos esenciales del
mismo: su objeto, el Cuidado, y el Método con el que lo abordamos, el
Trabajo Interdisciplinario. Pero,
sobre todo, pone el acento en lo que, desde el inicio, ha operado como
motor en nuestros diálogos, en nuestro estudio, en nuestros encuentros
con otros profesionales: el cuidado de la inquietud que queda en el
profesional tras el trabajo realizado y el de sus preguntas sobre su
propia acción, un cuidado que es esencial tanto para la “salud” del
profesional como para la práctica de su disciplina. El
término cuidado se ha abierto para los integrantes del Espacio a la
gran variedad de sentidos de los que es portador; por eso, partimos de
la afirmación, sin duda compartida, de que la formación es una forma
de cuidado, una forma de cuidar al enfermo. Pero
ese “rodeo del otro” que nos propone Cecilia Rohrbach y del que
depende la experiencia del profesional, esa investigación de su modo de
vivir, de su teoría del mundo supone otra forma de cuidado, requiere
otra formación. No puede quedar librada a la intuición o a la buena
voluntad del profesional sin que éste pague por ello un alto precio. Es
ésta otra formación, para la que el psicoanálisis nos aporta su método
de trabajo interdisciplinario, la que proponemos como una vía
privilegiada para el cuidado del profesional de enfermería. El
cuidado de lo necesario El
ejercicio responsable de la profesión, el cuidado del enfermo, el
trabajo en equipo, plantea interrogantes, tropiezos, hallazgos que
tienen siempre efectos en el profesional. En ocasiones, se trata de
tropiezos relacionados con las limitaciones propias de la actividad, de
la institución, o de los recursos, los conocimientos y las técnicas. Movido
por estas limitaciones cuyo destino es ser resueltas, todo buen
profesional se ve obligado a formarse, a ampliar sus conocimientos, a
incorporar los avances técnicos de su disciplina. Cuando
el profesional se interesa por ampliar o intercambiar sus conocimientos
con otros profesionales
o por conocer aquello que ya ha sido trabajado por otro experto, o por
alguien con más experiencia, utiliza el recurso de la Interconsulta. En
ella se comparte o amplía lo que se sabe del paciente, de su diagnóstico,
de su tratamiento. Se buscan compañeros expertos que dominen la
información, las técnicas, las teorías, todo aquello que está en el
campo de lo cognoscible y que una vez aprendido se puede reproducir. En
este campo científico en el que se privilegian los criterios generales
no hay posibilidad de abordar al sujeto, enfermo o profesional, sin
reducirlo a un sujeto claro, definido y predecible. Lo que no se ajusta
a esos criterios, lo que desde los parámetros científicos suele
escucharse como manifestaciones oscuras, indefinidas o impredecibles de
los enfermos, debe ser corregido o desestimado. Así
pues, cuando el profesional se forma académicamente en los contenidos
propios de su disciplina prepara y enriquece su campo de intervención,
se provee de los recursos
necesarios para el abordaje técnico del paciente. Esta formación, este
conocer y proveerse de los recursos necesarios previo o paralelo a la
realización de la actividad, es la primera e imprescindible forma con
la que el profesional se cuida, es decir, se prepara, para el cuidado de
los pacientes con los que se puede llegara encontrar. El
encuentro con lo singular Pero
cuando el profesional está ante un enfermo, no todo lo que se encuentra
en ese cuidar responde a esos mismos principios (de lo que puede y debe
ser resuelto o conocido), ni se puede abordar con los mismos recursos (técnicos,
económicos, organizativos....). “...
Al finalizar la entrevista, la enfermera y el médico comentan la
dificultad de hacerse entender por ellos –la enferma y su marido- dado
que, continuamente, discuten y gritan (en un momento dado, el marido le
dio un golpe a su mujer en el hombro pidiéndole que le dejara hablar).
Lo cierto es que la enferma no dejaba de hablar con tono excitado,
interrumpiendo constantemente las explicaciones de la enfermera que, con
gran dificultad, trataba de hacerse entender...”. Del
material clínico trabajado en la Jornada de Formación celebrada en
Valencia. Cuando
el profesional está frente a un enfermo concreto se encuentra, además
de un diagnóstico y un tratamiento, con algo que está fuera del campo
del conocimiento o de la técnica, se encuentra con eso que para la
ciencia es confuso y caprichoso, con otro sujeto radicalmente diferente
a él. Éste
radicalmente apunta al hecho de que, más allá de las diferencias
observables en sus historias clínicas y en sus tratamientos, el enfermo
es esencialmente un otro ajeno y con su propio estilo: un sujeto
portador de una historia singular, con una existencia enigmática para
nosotros. Esta
singularidad acompaña, no podría ser de otro modo, también al
profesional y determina su forma particular de aplicar, de ejercer lo
que sabe de su disciplina, de sus técnicas, etc. Determina, asimismo,
sus estrategias en el encuentro con eso enigmático, ajeno,
del enfermo: con sus silencios o su agresividad, o su encontrarse mal a
pesar de que los parámetros clínicos mejoran, o con sus teorías
acientíficas. El
trabajo interdiscipimario Es
en este otro campo, el de la singularidad de los sujetos, donde el
psicoanálisis aporta su concepción de la Interdisciplina como un lugar
de trabajo en equipo en el que investigar alrededor
de lo que no podemos saber de antemano, esto es, antes de que se
produzca el encuentro con el enfermo, ni desde afuera, porque sólo se
verifica en la relación. El
profesional nunca está preparado del todo para el encuentro con el
paciente. La
relación verdadera, la que deja una huella en su experiencia y en el
paciente, siempre va acompañada de un sentimiento de duda, de
incertidumbre, de malentendido. Sentimientos valiosos que señalan la
presencia de otro diferente y que no confundimos con la inseguridad ni
con una comunicación insuficiente o defectuosa. Los
efectos que provocan en el profesional los “malentendidos” (lo no
entendible) en la relación con los enfermos no son inocuos. La
indiferencia, el “no-efecto” es, tal vez, el más nocivo de ellos. Los
estragos que producen los problemas cuando no son abordados son
reconocibles en los abandonos,
en los llamados síntomas profesionales, en la restricción de la relación
con los enfermos
a las intervenciones técnicas, etc. Cuando
estos efectos son registrados y mueven al profesional a entrar en relación
con otros en un trabajo interdisciplinario, se abre la posibilidad de
que cobren la forma de preguntas, de que se abran vías para metabolizar
lo problemático de la relación, eso que, aun habiéndonos preparado,
aparece sin estar previsto en la realización de lo programado. El
Trabajo Interdisciplinario propone un lugar en el que cuidar, es decir,
investigar con el soporte de los principios psicoanalíticos, estos
elementos que establecen y acompañan la relación con el enfermo,
volviendo sobre las huellas dejadas por lo hecho, dando cauce a las
preguntas que nos ha generado el encuentro con el enfermo. Para
recorrer el camino, introducirnos en la investigación a la que nuestras
preguntas nos dirigen, el compañero que necesitamos no es alguien que
sepa o, mejor dicho, es alguien que no tenga que defender lo que sabe
porque ésta es la condición de partida para que pueda escuchar y
respetar nuestra experiencia. Es decir, alguien que pueda cuidar
nuestras preguntas, nuestras ocurrencias, el modo singular con que cada
profesional de enfermería se las arregla con su objeto de trabajo. Éste
(las preguntas, las ocurrencias, el modo singular como cada profesional
de enfermería se las arregla con su objeto de trabajo) es,
precisamente, el material de trabajo que utilizamos en los Grupos de
Trabajo Clínico del Espacio de Enfermería: los textos, las vivencias
que aportan los participantes en el grupo y que sitúan lo particular de
las manifestaciones del enfermo que ha tocado profesionalmente a la
enfermera/o. Los grupos están coordinados por un psicoanalista formado
para penetraren la perplejidad de lo cotidiano, para sostener la certeza
de que eso enigmático que inquieta, irrita o deja pensando al
profesional, es portador de un sentido aunque no lo sepamos de entrada. Soportar
el tránsito de la incertidumbre que implica la presencia de eso que no
tiene sentido todavía permite el pasaje de la vivencia a una
experiencia que se puede formular y compartir y que nos permitirá
contar con la aparición de lo extraño en cada nuevo encuentro. El
término formación se abre así a un nuevo sentido más allá del de
compartir el saber o de que otro me lo aporte porque ha estudiado más...
o de reproducir una técnica. Porque
un procedimiento general no nos sirve para abordar una situación
singular, la experiencia que nos interesa aquí no es el resultado, la
suma de muchas situaciones resueltas, sino lo vivido de forma
irrepetible en cada una de ellas y que nos sigue planteando
interrogantes. Sabemos
que, además del alto precio con el que paga el profesional -con
sufrimiento, con aislamiento- cuando descuida este campo singular propio
o del paciente, la propia disciplina se empobrece y las intervenciones técnicas
se ven obstaculizadas. Gracias
a este principio que aporta el psicoanálisis y que guía nuestro
trabajo afirmamos que
no sólo se cuida al enfermo -y al profesional- cuando éste se forma
académicamente para ejercer el saber aplicando la técnica
correctamente, es decir, ganando seguridad en nuestra relación con los
pacientes en general con más conocimientos, sino también, y sobre
todo, cuando nos cuidamos buscando interlocutores con los que sostener
la incertidumbre que generan las vivencias y la extrañeza provocadas
por el encuentro con un paciente en particular. Cuidar
al paciente requiere, por tanto, que el profesional se forme para poder
acompañar con su presencia las vivencias, las fantasías con las que el
paciente envuelve su cuerpo, sus relaciones, su realidad particular en
ese momento enigmático del encuentro con el dolor y la enfermedad. Un
encuentro para el que tampoco él nunca estará preparado del todo. Y
si ese cuidado es bueno para el paciente, tiene necesariamente que ser
bueno para el profesional. Inmaculada
Bernabéu Martín Psicoanalista,
miembro del Equipo Directivo del Espacio de Enfermería CEPYP
UNO
Bibliografía 1.
Ingala, A. Cuidado y condición Humana. Ponencia presentada en las
Jornadas sobre: El Cuidado en Enfermería desde la interdisciplina.
Organizadas por CEPYP-UNO y realizadas en el Hospital Nª Sra. de
Alarcos. Octubre-Noviembre de 2000. Ciudad Real. Edición interna. 2.
Bernabéu, I. Qué entendemos por relación. Ponencia presentada en las
Jornadas sobre el Cuidado de Enfermería desde la Interdisciplina.
Organizadas por CEPYP-UNO y realizadas en el Hospital Nª Sra. de
Alarcos. Octubre-Noviembre de 2000. Ciudad Real. Edición interna. 3. Ingala A., Laín Entralgo P., Mijares Sierra M.C., Caretti J., et al. (1997) Medicina y Psicoanálisis (II Jornadas de Relación Médico-Paciente: Necesidad de la Relación y Particularidades de lo Psicosomático). Madrid: Ediciones CEPYP. |
| ARTÍCULOS |
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PERCEPCIÓN
Y CONOCIMIENTOS SOBRE DIABETES DEL PERSONAL DE ENFERMERÍA DE UN
HOSPITAL GENERAL. EL JUEGO COMO ESTRATEGIA DE FORMACIÓN PARA AUMENTAR
LA MOTIVACIÓN Y LOS CONOCIMIENTOS A.
Cano, E. Esquius, F. Urbano, M. Valverde, S. Antón, M. Millán, L. García,
M. Balsells, J.
Anglada, C. del Pozo, J. Viadé Servicio
de Endocrinología y Nutrición. Hospital Mutua de Terrassa (Barcelona) Facultat
Pedagogía de la Universitat de Barcelona
Desde la aparición de la insulina en el año 1921 y, más tarde,
gracias a la posibilidad de controlar las infecciones por el
descubrimiento de los antibióticos, la esperanza de vida de las
personas con diabetes ha mejorado de forma significativa. El incremento
de complicaciones crónicas es paralelo a la prolongación de la
esperanza de vida, a no ser que existan
intervenciones encaminadas a prevenir de forma primaria o secundaria
dichas complicaciones. La educación diabetológica es una de estas
intervenciones cuya eficacia ya fue
inicialmente publicada en 1972 al demostrarse cómo, después de un
programa educativo, existía una reducción tanto de hospitalizaciones
como de complicaciones agudas y crónicas” (1-2). La
educación del paciente diabético es un proceso en el que intervienen
profesionales de diferentes ámbitos sanitarios, tanto del entorno
hospitalario como ambulatorio. Cada paciente tiene unas necesidades
educacionales diferentes dependiendo de la edad, del tipo de diabetes y
de la etapa de la enfermedad en la que se encuentre (debut,
complicaciones...), por lo que el personal sanitario que lo atiende debe
estar lo suficientemente cualificado y
motivado en el cuidado de la diabetes para poder transmitir tanto los
conocimientos como las habilidades y actitudes hacia la persona con la
enfermedad. El
aumento de la morbilidad cardiovascular implica que un gran número de
los pacientes ingresados en un hospital general son diabéticos. En
nuestra sociedad, es habitual que los pacientes copien las acciones
realizadas en el hospital, tanto relacionadas con los horarios y técnicas
como con la resolución de dificultades. Por ello todo el personal de
enfermería, aunque polivalente, no sólo debe estar motivado sino que
debe ser capaz de conocer y solucionar dichas dificultades. Para
valorar el nivel de conocimientos en diabetes del personal de enfermería
se han realizado diversos estudios y en cada uno de ellos se encontraron
deficiencias significativas en áreas de conocimientos básicos sobre
diabetes (3-5), lo que demuestra claramente la importancia en la formación
continuada del personal que atiende al paciente diabético. Nuestro
grupo de trabajo ha llevado a cabo algunos cursos y talleres dirigidos a
enfermería con
óptimos resultados a corto plazo pero con resultados más dudosos a
largo plazo y, sobre todo, en la aplicación de dichos conocimientos en
la práctica diaria. La realidad de una disociación entre los
conocimientos y la práctica clínica nos obligó a plantear un programa
que abarcara un análisis inicial de los conocimientos y de las
percepciones del personal de enfermería y, a partir de estos datos, iniciar una
estrategia educativa para mejorarlos.
Asimismo, éramos conscientes de las dificultades que todo programa
realizado en un hospital general conlleva. La creciente presión y carga
asistencial del personal ubicado en las salas de hospitalización
dificultaba encontrar horarios adecuados a todos los turnos y crear un
programa de formación motivador que facilitara el aprendizaje. El
objetivo principal de este trabajo fue mejorar la asistencia al paciente
diabético ingresado por parte del personal de enfermería de acuerdo a
los siguientes objetivos específicos: 1.
Analizar la realidad en conocimientos y habilidades sobre diabetes del
personal de enfermería. 2.
Buscar nuevas estrategias educativas para favorecer la motivación . 3.
Elaborar un instrumento de medida adecuado a nuestro medio. 4.
Aumentar los conocimientos y habilidades del personal de enfermería que
tiene cuidado del paciente diabético. 5.
Valorar a medio plazo los conocimientos y la motivación del grupo de
intervención. MÉTODO El
trabajo se llevó a cabo durante los años 1996 y 1997 en el Hospital
Mutua de Terrassa, un centro docente de 520 camas. El hospital se halla
ubicado en esta población industrial de 170.000 habitantes a 30 Km. De
Barcelona. 1)
Se intentó realizar un análisis de la realidad mediante la observación
directa de las técnicas del personal de enfermería. Se desestimó al
detectar que las personas se sentían fiscalizadas. 2)
En la búsqueda bibliográfica se encontró un trabajo de Drass (5)
realizado en un hospital de características similares al nuestro y que
se adaptaba a nuestros objetivos. Consistía
en dos cuestionarios, uno de percepción, que reflejaba lo que el
personal de enfermería creía saber (QP) y otro de conocimientos, que
nos mostraba los conocimientos, habilidades y el perfil profesional del
personal de enfermería (QC). Para
aplicar estos cuestionarios a nuestro medio, se siguieron los siguientes
pasos: autorización de los autores, traducción, traducción inversa,
consultas con expertos y permiso e implicación de la dirección de
enfermería, con el objetivo de disponer del tiempo para responder al
cuestionario y el consentimiento oportuno. Una
vez finalizada la revisión de los cuestionarios, se planteó buscar una
estrategia metodológica innovadora que permitiera al personal de
enfermería aumentar sus conocimientos, potenciar el trabajo en grupo y,
a la vez, que cumpliera las siguientes condiciones:
Después
de algunas propuestas, se consideró el JUEGO como la estrategia más
adecuada ya que cumplía los siguientes principios didácticos: Enseñanza
activa: facilita la enseñanza mediante una situación motivadora. Favorece
la construcción del propio conocimiento: jugar implica las siguientes
acciones, como son construir y dirigir las propias estrategias y las
consecuencias. Aprender
a aprender: el juego facilita la comprensión de procesos complejos a
partir de la solución de los aspectos importantes Enseñanza
compartida: nos permite tareas colectivas y cooperativas, por lo que se
optó el trabajo en grupo 3)
El resultado de todo lo anterior expuesto nos llevó a crear un concurso
denominado XERINGU. Para
la elaboración del material lúdico didáctico se realizaron los
siguientes pasos: 1.
Fase de motivación. Se convocó a todas las áreas de enfermería del
hospital para explicar con detenimiento la puesta en marcha de un
concurso con el fin de aumentar los conocimientos sobre diabetes. Se
colocaron anuncios del concurso en todos los espacios comunes del
personal. 2.
Búsqueda del logotipo del juego. Desde el primer momento se pensó en
un logotipo divertido, creativo y sobre todo imaginativo para el
colectivo a quien iba dirigido. El
resultado fue una Jeringa de insulina en la que cada unidad era un punto
(Fig. 1). Fig.
1 3.
Bases del concurso. Se incluyeron las bases típicas de cualquier juego
de mesa. Quedó claro que habría un ganador y un equipo finalista. Se
consideró importante explicar
en qué consistirían los premios como instrumento motivador. 4.
Elaboración de un nuevo cuestionario adaptado a nuestro medio,
partiendo del cuestionario
inicial de conocimientos de Drass y con nuevos ítems elaborados por el
grupo de trabajo. Todas las preguntas nuevas se formularon con relación
a las necesidades detectadas en el QC. Se
optó por hacer preguntas tipo test para facilitar las correcciones y
evitar errores. 5.
Logística de aplicación. Antes de comenzar el juego, se numeraron los
equipos. Una vez iniciado el concurso, la estructura fue la siguiente:
los lunes por la mañana se pasaba por las plantas repartiendo las
preguntas y el viernes se recogían. Se corregían y se avanzaban las
fichas en el tablero de puntuación de acuerdo a los aciertos. En el
mismo momento de recoger las respuestas se dejaba una hoja con las
respuestas correctas, para que cada equipo comentara en grupo los
resultados. 6..
Cuestionario definitivo. El cuestionario resultante del juego consistió
en 11 módulos de 4 preguntas cada módulo. Las áreas de contenido
fueron: dietas, 12 preguntas; hiperglucemia, 6 preguntas; insulina, 5
preguntas; monitorización de la glucosa, 5 preguntas; técnicas, 4
preguntas; control de orina, 3 preguntas; complicaciones, 3 preguntas y
emergencias, 3 preguntas. Algunas preguntas resultaron conflictivas por
problemas de redacción, que hicieron difícil su comprensión. Todas
ellas fueron comentadas y corregidas. El grado de dificultad aumentaba a
medida que transcurrían las semanas, con el fin de aumentar la motivación
entre los participantes. 7.
Evaluación a medio plazo. A los seis meses de finalizar el concurso se
procedió a una segunda evaluación, con el objetivo de valorar la nueva
metodología con relación al aumento de conocimientos. Se
pidió la colaboración del personal de enfermería, tanto al que había
colaborado (grupo
A) como al que no participó en el concurso (grupo B). 8.
Análisis estadístico. Se utilizó el paquete estadístico SPSS PC +V4.0,
aplicando la t de Student para comparaciones de variables y análisis de
la varianza y correlación de Pearson para datos pareados. PERSONAS Respondieron
los cuestionarios de percepción (QP) y de conocimientos (QC) 131
enfermeras sobre un total de 320 enfermeras/os (40,9%) contratados en
aquel momento en el Centro; 18 (13,7%) lo hicieron de forma voluntaria,
59 (45%) lo hicieron a petición explícita y 54 (41,2%) a demanda de la
dirección. Las
características de las personas que respondieron fueron:
RESULTADOS A.
Cuestionario de Percepción (QP).
El alfa de Cronbach del cuestionario de percepción (QP) fue de 0,83. Se
considera un cuestionario fiable si el alfa de Cronbach se acerca a 1.
La puntuación media del QP fue de 76,1 ± 10,5 (47-100). Esto significa
que la mayoría de personas se sentían competentes en el cuidado del
diabético ingresado. La
peor percepción fue en cirugía, cetoacidosis y dieta. B.
Cuestionario de conocimientos (QC)
Puntuación media del cuestionario de conocimientos (QC) 24,3 ± 8
(8-38).
Las áreas de contenidos que presentaron mayores dificultades fueron:
Efecto Somogy, etiología, hipoglucemiantes y hemoglobina glicosilada.
El mejor conocimiento no se relacionó con la edad de las enfermeras, el
tiempo trabajado, ni los cursos de formación realizados. Sólo se
encontró una correlación positiva con el lugar de trabajo y si tenían
o no algún familiar o amigo diabético C.
La relación entre QC y QP fue positiva, al igual que con el grado de
competencia. D.
El cuestionario elaborado en el transcurso del juego se utilizó como
prueba piloto del instrumento definitivo D.1.
Participaron en el juego 126 enfermeras (42 equipos de 2-3 enfermeras
por equipo), durante 11 semanas. Abandonaron 4 equipos. Contestaron
correctamente todas las preguntas 7 equipos, los cuales optaron al
sorteo final de los premios. D.2.
La aceptación del juego en forma de concurso fue excelente en los 42
equipos. La participación fue entusiasta, a la vez que todo el grupo lo
vivió como una actividad motivadora y, a su vez, lúdica. E.
Resultados a medio plazo A los 6 meses de finalizar el juego y después
de un trabajo de motivación laborioso, se obtuvieron los siguientes
resultados: Contestaron
el cuestionario: 27/131 de las personas que participaron en el concurso
(Grupo A), y 17 de las no participantes (Grupo B). El
grupo A tuvo mejor percepción de los conocimientos sobre diabetes que
el grupo B. Hubo
una tendencia, sin llegar a ser estadísticamente significativa, del
grupo A a tener más conocimientos sobre diabetes que el grupo B, a
pesar de que los grupos comparados fueron pequeños. En
el análisis de regresión, el nivel de conocimientos más alto se asoció
a la participación del concurso. DISCUSIÓN El
aumento de la prevalencia de pacientes diabéticos ingresados en un
hospital general debido a su elevada morbilidad es incuestionable. La
realidad laboral de los centros hospitalarios en nuestro medio, en
cuanto polivalencia y temporalidad del personal, parece ser
irreversible. Estos
hechos dificultan la formación y motivación del personal de enfermería
para poder dar una atención especializada al paciente diabético. Después
de realizar diversos talleres de formación en los distintos servicios,
nuestro grupo de trabajo constató que se cometían errores,
preferentemente en la ejecución de las técnicas. Era evidente que debíamos
objetivar nuestra realidad antes de iniciar cualquier estrategia
educativa. La
autorización para adaptar y utilizar los cuestionarios específicos
para el personal de enfermería fue imprescindible para iniciar todo el
proceso, desde el análisis de la realidad hasta la ejecución del
concurso como nueva estrategia metodológica. La
motivación para responder los primeros cuestionarios fue laboriosa,
creemos que por la elevada carga asistencial y la falta de
compensaciones. El grupo tuvo que adaptarse a los distintos turnos
laborales y recurrir a recursos de amistad y a la dirección de enfermería
para obtener un número suficiente de respuestas. Los
resultados de los cuestionarios mostraron que el nivel de conocimientos
reales era insuficiente para la responsabilidad que implicaba el manejo
hospitalario del paciente diabético pluricomplicado (6-7). A este hecho
se añade que el paciente y sus familiares entienden el acto realizado
en el hospital como modelo de comportamiento a seguir en su domicilio. Durante
el periodo en que transcurrió el juego se incrementó la relación del
personal de diferentes servicios, debido a la búsqueda de la resolución
de las preguntas, experiencia que se consideró altamente positiva. A
medio plazo, se ha demostrado que los cursos y talleres de formación
son cuestionables si no hay una motivación y una necesidad continuada.
Nuestro grupo vivió con dificultad la evaluación a seis meses, ya que
en el transcurso de este periodo, una vez finalizado el concurso y
repartidos los premios, no se mantuvo una formación y motivación
continuada. En este sentido, es lógico que el personal que al inicio
tuvo mejores conocimientos fueran aquellas personas que trabajaban en el
servicio de diabetes, o bien aquellas que tenían algún amigo o
familiar afectado por esta enfermedad. Dado
que la elaboración y ejecución de dicha metodología requiere un
equipo multidisciplinario y tiempo, es necesario e imprescindible que la
educación diabetológica se contemple como una actividad asistencial
propiamente dicha y sea llevada a cabo por personal especializado (8). Bibliografía:
1.
Miller LV, Goldstein J. More Efficient
Care of Diabetic Patients in a Country Hospital Setting. New England
Journal of Medicine 1972; 286: 1338-1391. 2.
Assal JPH, Albeanu A, Rieschb P, Vaucher J. But de la formation du
patient atteint d’un diabéte sucre. Effets sur la prevention des
amputations. Diabéte et Metabolisme 1993. 3.
Leichter SB, Ferguson SK, Collins P, Rhodes A, Carrity T, Hernández C.
Survey of knowledge among primary health care workers in diabetes. South
Med 1980; 73: 1243-1246. |