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LA REVISTA de la F.E.A.E.D.

          2º Trimestre (Abril-Junio) Nº 2 - Año 2.002

EDITORIAL

 

Estimadas/os compañeras/os:

 

A través de sus páginas, la Revista pretende no sólo ser un instrumento para la difusión de las actividades de la Federación, sino también contribuir a la formación de sus miembros, facilitar el intercambio de experiencias y fomentar la investigación en el ámbito de la Educación Terapéutica de las personas con Diabetes. En los números publicados hasta ahora hemos contado con colaboraciones en diversos aspectos: avances en diabetes, sexualidad, comunicación terapéutica, páginas web de interés y otros.

 

Esperamos que este número resulte igualmente de vuestro interés. La consolidación de este proyecto (La Revista), gestado por un amplio grupo de profesionales durante una reunión mantenida en Carmona a principios del año 2001, supondrá, al mismo tiempo que la contribución a los objetivos anteriormente mencionados, una aportación indiscutible al reconocimiento de nuestra entidad profesional. En estas páginas os ofrecemos buenas noticias al respecto.

 

Para mejorar y ofreceros un trabajo que cubra las expectativas de todos los profesionales asociados, necesitamos que colaboréis activamente comunicándonos vuestras inquietudes, aportando todas las sugerencias que creáis oportunas y, por supuesto, remitiéndonos todos aquellos interesantes trabajos y experiencias que muchas veces no han tenido la oportunidad de ser difundidos.

 

En los dos números anteriores se hicieron propuestas de discusión en la sección “Foro”. En el próximo número esperamos publicar vuestras opiniones sobre los temas indicados ya que, a partir de ahora, disponemos de más espacio, al igual que esperamos incluir nuevas propuestas de discusión que os parezcan interesantes.

Para la publicación de trabajos, participación en el Foro y sugerencias podéis dirigiros a la secretaría de la F.E.A.E.D. por correo o bien a través de nuestra página web (indicando para “La Revista”). Sería deseable que los trabajos se remitieran en soporte informático.

 

El Comité Editorial  

revista@feaed.org

La FEAED informa

CURSOS

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CURSO DE ESTANDARIZACIÓN DIABETOLÓGICA

Lugar: Rascafría - Santa María del Paular, Hotel “El Paular”

Jueves 4 de Julio

Objetivos del curso: D. Jesús Gaitán

Revisión de estándares Internacionales: Dña. Esther Gil Zorzo

Viernes 5 de Julio

Educación para el paciente con retinopatía y amaurosis. Sra. Maica (ONCE)

Educación diabetológica en la gestación. Dra. Mª José Cerqueira/Dña.Carmen Montesinos

Educación diabetológica en la dieta. Dña. Mercé Vidal y Dña. Margarida Jansá

Sábado 6 de Julio

Educación diabetológica en la adolescencia. Dra. Gemma Carreras

Aspectos psicológicos y psiquiátricos del paciente diabético. Dr. Javier San Sebastián

Elaboración de estándares educativos. Dr. Daniel Figuerola.

Domingo 7 de Julio

Conclusiones. D. Jesús Gaitán

CURSO DE GESTIÓN Y METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

Lugar: Alpedrete- Hotel “Sierra Real”

11 de Julio

Objetivos del curso. D. Jesús Gaitán

Gestión Sanitaria. Dr. Francesc Moreu Orobitg

12 de Julio

Gestión del tiempo: Dña. Nuria Fernández

Búsqueda bibliográfica. D. Luis Moreno León

Presentación de Publicaciones. Dra. Sonia Gaztambide

13 de Julio

Utilidades de la informática en la Educación Diabetológica. Discusión de casos. Dña. Esther Gil Zorzo

Liderazgo, Comunicación, Control de estrés. D. Ignacio Molla

14. de Julio

Conclusiones del curso. D. Jesús Gaitán

CURSO DE EDUCACIÓN TERAPÉUTICA EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Viernes 4. de Octubre

Presentación del curso.

Recuerdo In Memoriam de D. Luis Martínez Contreras. Presidente de la Asociación Madrileña de Diabetes.

Dña. Esther Gil Zorzo

Nuevas perspectivas en el tratamiento del niño y adolescente diabético

Dra. Raquel Barrio

Sábado, 5 de Octubre

Ejercicio en el adolescente: de la práctica a la diabetes

Dra. Gemma Carreras

Diabetes en la adolescencia y necesidades educativas

D. Jaume Funes

Talleres simultáneos

1 - Anticoncepción en el adolescente y prevención de enfermedades de transmisión sexual.

Dra. Concepción Bruguera

2 - Anticoncepción en el adolescente y prevención de enfermedades de transmisión sexual

Dra. Rosa Ma García Neveo

Talleres simultáneos

1 - Características específicas de la dieta del adolescente, su repercusión en el control de la diabetes.

Dña. Margarita Jansá

2 - Características específicas de la dieta del adolescente, su repercusión en el control de la diabetes.

Dña. Gemma Salvador

Domingo 6 de Octubre

Transferencia del adolescente diabético a la unidad de diabetes de adultos.

Dña. Margarita Jansá

Conclusiones del curso

D. Jesús Gaitán

 

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AVANCES

 

ACTUALIZACIÓN EN EL TRATAMIENTO DE LA DIABETES MELLITUS TIPO 2

 

Dr. José Ángel Díaz Pérez

Hospital Clínico San Carlos. Madrid

   En los últimos años, el tratamiento de la Diabetes Mellitus tipo 2 ha cambiado de forma sustancial. En primer lugar, se ha demostrado con el estudio UKPDS que mantener los niveles de glucemia óptimos disminuye la incidencia de complicaciones crónicas de la diabetes. En segundo lugar, disponemos de nuevos fármacos con distintos mecanismos de acción que junto con los ya conocidos, bien en monoterapia o terapia combinada, constituyen un arma terapéutica fundamental para conseguir los objetivos de control de glucemia en las personas con diabetes tipo 2. Sin embargo, no debemos olvidar que las bases del tratamiento son la dieta, el ejercicio físico y la Educación Diabetológica.

Los fármacos actualmente disponibles son los siguientes:

1)Sulfonilureas: son fármacos ya conocidos que actúan sobre receptores específicos de las células b pancreáticas, modificando los canales K-ATP y estimulando la secreción de insulina. Están contraindicadas en el embarazo e insuficiencia hepática o renal. En España se utilizan la glibenclamida, glicazida, glipizida y gliquidona. El más reciente, la glimepirida, actúa de forma más selectiva en páncreas, y se administra en dosis única.

 

2) Metformina: el único fármaco del grupo de las biguanidas que se utiliza actualmente. Su

mecanismo de acción principal es la disminución de la resistencia a la insulina. Sobre todo, mejora la capacidad de la insulina para frenar la excesiva producción de glucosa por el hígado que presentan los pacientes con DM tipo 2. Está contraindicada en situaciones que pueden conducir a hipoxia tisular, por el riesgo de acidosis láctica (muy bajo riesgo): insuficiencia hepática o renal, alcoholismo e insuficiencia respiratoria.

 

3)Inhibidores de α-glicosidasas: acarbosa y miglitol. Son fármacos que disminuyen la glucemia posprandial, ya que retrasan la absorción de los hidratos de carbono en las células del intestino delgado. Pueden producir flatulencia y diarrea.

 

4) Repaglinide y nateglinide: son nuevos fármacos secretagogos, distintos a las sulfonilureas, que actúan en los canales K-ATP de la célula beta del páncreas.

Presentan una acción más corta y más rápida, por lo que son más eficaces en el control de las glucemias posprandiales y producen menos hipoglucemias.

 

5) Tiazolindinedionas: rosiglitazona y pioglitazona. Son fármacos que mejoran la resistencia a la insulina en los tejidos. Actúan fundamentalmente en los adipositos del tejido graso y en el músculo, incrementando la acción de la insulina en la captación de glucosa por estos tejidos. Pueden producir elevación de transaminasas (se deben monitorizar periódicamente), edemas y pequeñas ganancias de peso. Están contraindicados en la insuficiencia renal y hepática y en sujetos con antecedentes de insuficiencia cardiaca. En España se deben prescribir de forma combinada con sulfonilureas o metformina.

 

6) Tratamiento combinado: se deben emplear en pacientes en los que no logramos los objetivos de buen control metabólico, a pesar de estar con dosis máximas en monoterapia. Existen varias opciones: sulfonilureas con metformina, inhibidores de α-glicosidasa,  tiazolindinedionas o insulina; y metformina con inhibidores de α-glicosidasa, repaglinide, nateglinide, tiazolindinedionas o insulina. En algunos pacientes se pueden utilizar combinaciones de 3 fármacos.

 

7) Insulina: no debemos olvidar que se debe utilizar en pacientes con DM tipo 2 cuando no conseguimos un buen control con fármacos, o en situaciones especiales, como el embarazo, cirugía, traumatismos, infecciones severas, etc. Los tipos de insulina y las pautas de  insulinización son variadas, y siempre debemos utilizar la que más se acomode al estilo de vida del paciente.

 

8) Control de factores de riesgo: es fundamental el abandono del tabaco, el control de la hipertensión arterial y de los lípidos y el mantenimiento del peso en los límites adecuados. Además, debemos valorar en algunos pacientes el tratamiento con antiagregantes plaquetarios para prevenir enfermedades cardiovasculares.

 

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LA PROFESIÓN

  

PERFIL DEL EDUCADOR (II)

 

En el anterior número de nuestra revista se explicó la necesidad de una Especialidad en Educación y Diabetes. En este número, vamos a comentar en qué momento estamos.

 

A partir de ese Febrero de 2.001, la FEAED creó un grupo que comenzó a trabajar para crear un documento donde se contemplara la actividad de la especialista, qué elementos debe recoger y cuál debe ser su campo de trabajo.

 

Se realizaron varias reuniones de trabajo, donde se culmina el documento, no antes sin acudir a las diferentes administraciones públicas, universidades, etc., para cotejar los ítems y créditos de las diferentes carreras, cursos de postgrado y futuras especialidades que se contemplarán en Enfermería.

 

Como todos sabéis, en 1985 se eliminaron las especialidades de enfermería, quedando sólo la de Matrona y la de Enfermedades Psiquiátricas.

 

En Marzo de 2.001, en el número 52, año VI, de la revista Enfermería, se escribe un articulo donde se habla que “Las sociedades científicas acuerdan crear una Federación para impulsar el desarrollo de las especialidades de Enfermería”. A partir de esta fecha, hubo una firma del Acuerdo Marco entre el Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Enfermería. La Organización Colegial se citó con los representantes de las Sociedades Científicas. Como consecuencia de la reunión, las Sociedades formarán una Federación que trabaje conjuntamente con el Consejo en el desarrollo de las Especialidades de la profesión.

 

El documento presentado por el grupo de trabajo mencionado recoge:

 

1- Justificación de la especialidad.

2- Tendencias del Sistema Sanitario, específicamente los marcados por la Ley General de Sanidad y los objetivos de “Salud 21” de la OMS, Región Europea.

3- Derechos de los ciudadanos.

4- Política de Salud para el siglo XXI. Salud 21.

5- Perfil profesional.

6- Programa de formación

7- Materias específicas del programa de formación

 

Los requisitos específicos de capacitación propuestos son: estar en posesión del título de Diplomado en Enfermería y ampliar los estudios con un periodo de formación de 2 años para profundizar en los conocimientos teóricos y prácticos antes mencionados.

 

Para el personal de Enfermería que ya está trabajando en centros acreditados de diabetes y con años de experiencia, se propone la creación de unos haremos de formación para la obtención de dicho título.

 

El documento ha sido presentado al Comité Asesor de Especialidades de Enfermería y en su sesión del 4 de Marzo de 2002 fue valorado. Estamos a la espera de una nueva citación para posibles retoques del último formato homologado.

 

Así que, queridos compañeros, parece ser que el Ministerio va a tener en cuenta dicho documento, por lo cual, al margen de estar ilusionados, debemos estar preparados para esta nueva etapa de nuestra profesión, y preparados significa estar formados. Entre todos, conseguiremos que nuestra profesión, que ya tiene un reconocimiento social por parte de nuestros pacientes, al fin la tenga por parte de nuestras autoridades y administraciones.

 

¡Enhorabuena a todos! Y ánimo.

 

D. Jesús Gaitán Enríquez.

 

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ARTÍCULOS

  

EL TRABAJO INTERDISCIPLINARIO, UNA VÍA PARA EL CUIDADO DE LOS PROFESIONALES DE ENFERMERÍA

 

“Cuidar y cultura significan para mí la experiencia de comprenderse uno mismo por el rodeo del otro. Cuidar es también ayudar al otro... y, para saber cómo, es indispensable descubrir su modo de vivir, su teoría del mundo”

Cecilia Rohrbach, Revista Cultura y Cuidados (1997)

 

   El título que proponemos presenta lo que constituye nuestro trabajo en el Espacio de Enfermería y toma dos de los elementos esenciales del mismo: su objeto, el Cuidado, y el Método con el que lo abordamos, el Trabajo Interdisciplinario.

 

Pero, sobre todo, pone el acento en lo que, desde el inicio, ha operado como motor en nuestros diálogos, en nuestro estudio, en nuestros encuentros con otros profesionales: el cuidado de la inquietud que queda en el profesional tras el trabajo realizado y el de sus preguntas sobre su propia acción, un cuidado que es esencial tanto para la “salud” del profesional como para la práctica de su disciplina.

 

El término cuidado se ha abierto para los integrantes del Espacio a la gran variedad de sentidos de los que es portador; por eso, partimos de la afirmación, sin duda compartida, de que la formación es una forma de cuidado, una forma de cuidar al enfermo.

 

Pero ese “rodeo del otro” que nos propone Cecilia Rohrbach y del que depende la experiencia del profesional, esa investigación de su modo de vivir, de su teoría del mundo supone otra forma de cuidado, requiere otra formación. No puede quedar librada a la intuición o a la buena voluntad del profesional sin que éste pague por ello un alto precio. Es ésta otra formación, para la que el psicoanálisis nos aporta su método de trabajo interdisciplinario, la que proponemos como una vía privilegiada para el cuidado del profesional de enfermería.

 

El cuidado de lo necesario

 

El ejercicio responsable de la profesión, el cuidado del enfermo, el trabajo en equipo, plantea interrogantes, tropiezos, hallazgos que tienen siempre efectos en el profesional. En ocasiones, se trata de tropiezos relacionados con las limitaciones propias de la actividad, de la institución, o de los recursos, los conocimientos y las técnicas.

 

Movido por estas limitaciones cuyo destino es ser resueltas, todo buen profesional se ve obligado a formarse, a ampliar sus conocimientos, a incorporar los avances técnicos de su disciplina.

 

Cuando el profesional se interesa por ampliar o intercambiar sus conocimientos con otros profesionales o por conocer aquello que ya ha sido trabajado por otro experto, o por alguien con más experiencia, utiliza el recurso de la Interconsulta.

 

En ella se comparte o amplía lo que se sabe del paciente, de su diagnóstico, de su tratamiento. Se buscan compañeros expertos que dominen la información, las técnicas, las teorías, todo aquello que está en el campo de lo cognoscible y que una vez aprendido se puede reproducir. En este campo científico en el que se privilegian los criterios generales no hay posibilidad de abordar al sujeto, enfermo o profesional, sin reducirlo a un sujeto claro, definido y predecible. Lo que no se ajusta a esos criterios, lo que desde los parámetros científicos suele escucharse como manifestaciones oscuras, indefinidas o impredecibles de los enfermos, debe ser corregido o desestimado.

 

Así pues, cuando el profesional se forma académicamente en los contenidos propios de su disciplina prepara y enriquece su campo de intervención, se provee de los recursos necesarios para el abordaje técnico del paciente. Esta formación, este conocer y proveerse de los recursos necesarios previo o paralelo a la realización de la actividad, es la primera e imprescindible forma con la que el profesional se cuida, es decir, se prepara, para el cuidado de los pacientes con los que se puede llegara encontrar.

 

El encuentro con lo singular

 

Pero cuando el profesional está ante un enfermo, no todo lo que se encuentra en ese cuidar responde a esos mismos principios (de lo que puede y debe ser resuelto o conocido), ni se puede abordar con los mismos recursos (técnicos, económicos, organizativos....).

 

“... Al finalizar la entrevista, la enfermera y el médico comentan la dificultad de hacerse entender por ellos –la enferma y su marido- dado que, continuamente, discuten y gritan (en un momento dado, el marido le dio un golpe a su mujer en el hombro pidiéndole que le dejara hablar). Lo cierto es que la enferma no dejaba de hablar con tono excitado, interrumpiendo constantemente las explicaciones de la enfermera que, con gran dificultad, trataba de hacerse entender...”.

 

Del material clínico trabajado en la Jornada de Formación celebrada en Valencia.

 

Cuando el profesional está frente a un enfermo concreto se encuentra, además de un diagnóstico y un tratamiento, con algo que está fuera del campo del conocimiento o de la técnica, se encuentra con eso que para la ciencia es confuso y caprichoso, con otro sujeto radicalmente diferente a él.

 

Éste radicalmente apunta al hecho de que, más allá de las diferencias observables en sus historias clínicas y en sus tratamientos, el enfermo es esencialmente un otro ajeno y con su propio estilo: un sujeto portador de una historia singular, con una existencia enigmática para nosotros.

 

Esta singularidad acompaña, no podría ser de otro modo, también al profesional y determina su forma particular de aplicar, de ejercer lo que sabe de su disciplina, de sus técnicas, etc. Determina, asimismo, sus estrategias en el encuentro con eso enigmático, ajeno, del enfermo: con sus silencios o su agresividad, o su encontrarse mal a pesar de que los parámetros clínicos mejoran, o con sus teorías acientíficas.

 

El trabajo interdiscipimario

 

Es en este otro campo, el de la singularidad de los sujetos, donde el psicoanálisis aporta su concepción de la Interdisciplina como un lugar de trabajo en equipo en el que investigar alrededor de lo que no podemos saber de antemano, esto es, antes de que se produzca el encuentro con el enfermo, ni desde afuera, porque sólo se verifica en la relación.

 

El profesional nunca está preparado del todo para el encuentro con el paciente.

 

La relación verdadera, la que deja una huella en su experiencia y en el paciente, siempre va acompañada de un sentimiento de duda, de incertidumbre, de malentendido. Sentimientos valiosos que señalan la presencia de otro diferente y que no confundimos con la inseguridad ni con una comunicación insuficiente o defectuosa.

 

Los efectos que provocan en el profesional los “malentendidos” (lo no entendible) en la relación con los enfermos no son inocuos. La indiferencia, el “no-efecto” es, tal vez, el más nocivo de ellos.

 

Los estragos que producen los problemas cuando no son abordados son reconocibles en los abandonos, en los llamados síntomas profesionales, en la restricción de la relación con los enfermos a las intervenciones técnicas, etc.

 

Cuando estos efectos son registrados y mueven al profesional a entrar en relación con otros en un trabajo interdisciplinario, se abre la posibilidad de que cobren la forma de preguntas, de que se abran vías para metabolizar lo problemático de la relación, eso que, aun habiéndonos preparado, aparece sin estar previsto en la realización de lo programado.

 

El Trabajo Interdisciplinario propone un lugar en el que cuidar, es decir, investigar con el soporte de los principios psicoanalíticos, estos elementos que establecen y acompañan la relación con el enfermo, volviendo sobre las huellas dejadas por lo hecho, dando cauce a las preguntas que nos ha generado el encuentro con el enfermo.

 

Para recorrer el camino, introducirnos en la investigación a la que nuestras preguntas nos dirigen, el compañero que necesitamos no es alguien que sepa o, mejor dicho, es alguien que no tenga que defender lo que sabe porque ésta es la condición de partida para que pueda escuchar y respetar nuestra experiencia. Es decir, alguien que pueda cuidar nuestras preguntas, nuestras ocurrencias, el modo singular con que cada profesional de enfermería se las arregla con su objeto de trabajo.

 

Éste (las preguntas, las ocurrencias, el modo singular como cada profesional de enfermería se las arregla con su objeto de trabajo) es, precisamente, el material de trabajo que utilizamos en los Grupos de Trabajo Clínico del Espacio de Enfermería: los textos, las vivencias que aportan los participantes en el grupo y que sitúan lo particular de las manifestaciones del enfermo que ha tocado profesionalmente a la enfermera/o. Los grupos están coordinados por un psicoanalista formado para penetraren la perplejidad de lo cotidiano, para sostener la certeza de que eso enigmático que inquieta, irrita o deja pensando al profesional, es portador de un sentido aunque no lo sepamos de entrada.

 

Soportar el tránsito de la incertidumbre que implica la presencia de eso que no tiene sentido todavía permite el pasaje de la vivencia a una experiencia que se puede formular y compartir y que nos permitirá contar con la aparición de lo extraño en cada nuevo encuentro.

 

El término formación se abre así a un nuevo sentido más allá del de compartir el saber o de que otro me lo aporte porque ha estudiado más... o de reproducir una técnica.

 

Porque un procedimiento general no nos sirve para abordar una situación singular, la experiencia que nos interesa aquí no es el resultado, la suma de muchas situaciones resueltas, sino lo vivido de forma irrepetible en cada una de ellas y que nos sigue planteando interrogantes.

 

Sabemos que, además del alto precio con el que paga el profesional -con sufrimiento, con aislamiento- cuando descuida este campo singular propio o del paciente, la propia disciplina se empobrece y las intervenciones técnicas se ven obstaculizadas.

 

Gracias a este principio que aporta el psicoanálisis y que guía nuestro trabajo afirmamos que no sólo se cuida al enfermo -y al profesional- cuando éste se forma académicamente para ejercer el saber aplicando la técnica correctamente, es decir, ganando seguridad en nuestra relación con los pacientes en general con más conocimientos, sino también, y sobre todo, cuando nos cuidamos buscando interlocutores con los que sostener la incertidumbre que generan las vivencias y la extrañeza provocadas por el encuentro con un paciente en particular.

 

Cuidar al paciente requiere, por tanto, que el profesional se forme para poder acompañar con su presencia las vivencias, las fantasías con las que el paciente envuelve su cuerpo, sus relaciones, su realidad particular en ese momento enigmático del encuentro con el dolor y la enfermedad. Un encuentro para el que tampoco él nunca estará preparado del todo.

 

Y si ese cuidado es bueno para el paciente, tiene necesariamente que ser bueno para el profesional.

 

Inmaculada Bernabéu Martín

Psicoanalista, miembro del Equipo Directivo del Espacio de Enfermería

CEPYP UNO

cepypuno@teleline.es

 

  • Los contactos entre la Asociación Valenciana de Educadores en Diabetes y Espacio de Enfermería se concretaron en Mayo de 2001, en Valencia, en la organización conjunta de una Jornada de Formación que tuvo por título “Diabetes: Cuidado y Relación Enfermera-Paciente desde la Interdisciplina”.

  • “Espacio de Enfermería” está integrado en una institución psicoanalítica, CEPYP-UNO, con sede en Madrid y con extensiones en Valencia, en Castellón y en Ciudad Real.

  • “Espacio de Enfermería” se constituyó como Sección de esta Institución, con objetivos y actividades propias, hace cinco años. Una constitución precedida y posible gracias a una larga trayectoria de trabajo interdisciplinario, de investigación y de diálogo entre el psicoanálisis y otras disciplinas; entre analistas y terapeutas ocupacionales, médicos, enfermeras, profesores, trabajadores sociales... En este momento, están en funcionamiento en la institución además del “Espacio de Enfermería” otras dos Secciones Interdisciplinares, una de profesionales de la Educación y otra de profesionales de la Salud: psiquiatras, psicólogos y terapeutas ocupacionales.

  • En el campo de la medicina, esta actividad interdisciplinaria se concretó en tres hitos públicos: en 1994, en las primeras Jornadas de Relación Médico Paciente; en 1996, en las segundas jornadas, realizadas ambas en el Hospital Doce de Octubre de Madrid, y un año más tarde en la publicación del libro “Medicina y Psicoanálisis”.

  • Hitos en los que el entonces Grupo de Trabajo Clínico de enfermeras participó activamente.

  • Durante todo ese tiempo, en el “Espacio de Enfermería” han venido funcionando grupos de trabajo clínico en los que se analizan situaciones surgidas en el trabajo con los pacientes, y hemos realizado Tertulias, Presentaciones clínicas, Seminarios, como el llevado a cabo durante los meses de octubre y noviembre pasados en el Hospital Nª Sra. de Alarcos de Ciudad Real y diversas Jornadas de formación como la realizada en Valencia.

   Bibliografía

 

1. Ingala, A. Cuidado y condición Humana. Ponencia presentada en las Jornadas sobre: El Cuidado en Enfermería desde la interdisciplina. Organizadas por CEPYP-UNO y realizadas en el Hospital Nª Sra. de Alarcos. Octubre-Noviembre de 2000. Ciudad Real. Edición interna.

 

2. Bernabéu, I. Qué entendemos por relación. Ponencia presentada en las Jornadas sobre el Cuidado de Enfermería desde la Interdisciplina. Organizadas por CEPYP-UNO y realizadas en el Hospital Nª Sra. de Alarcos. Octubre-Noviembre de 2000. Ciudad Real. Edición interna.

 

3. Ingala A., Laín Entralgo P., Mijares Sierra M.C., Caretti J., et al. (1997) Medicina y Psicoanálisis (II Jornadas de Relación Médico-Paciente: Necesidad de la Relación y Particularidades de lo Psicosomático). Madrid: Ediciones CEPYP.

 

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ARTÍCULOS

  

PERCEPCIÓN Y CONOCIMIENTOS SOBRE DIABETES DEL PERSONAL DE ENFERMERÍA DE UN HOSPITAL GENERAL. EL JUEGO COMO ESTRATEGIA DE FORMACIÓN PARA AUMENTAR LA MOTIVACIÓN Y LOS CONOCIMIENTOS

 

A. Cano, E. Esquius, F. Urbano, M. Valverde, S. Antón, M. Millán, L. García, M. Balsells,

J. Anglada, C. del Pozo, J. Viadé

Servicio de Endocrinología y Nutrición. Hospital Mutua de Terrassa (Barcelona)

Facultat Pedagogía de la Universitat de Barcelona

 

   Desde la aparición de la insulina en el año 1921 y, más tarde, gracias a la posibilidad de controlar las infecciones por el descubrimiento de los antibióticos, la esperanza de vida de las personas con diabetes ha mejorado de forma significativa. El incremento de complicaciones crónicas es paralelo a la prolongación de la esperanza de vida, a no ser que existan intervenciones encaminadas a prevenir de forma primaria o secundaria dichas complicaciones. La educación diabetológica es una de estas intervenciones cuya eficacia ya fue inicialmente publicada en 1972 al demostrarse cómo, después de un programa educativo, existía una reducción tanto de hospitalizaciones como de complicaciones agudas y crónicas” (1-2).

 

La educación del paciente diabético es un proceso en el que intervienen profesionales de diferentes ámbitos sanitarios, tanto del entorno hospitalario como ambulatorio. Cada paciente tiene unas necesidades educacionales diferentes dependiendo de la edad, del tipo de diabetes y de la etapa de la enfermedad en la que se encuentre (debut, complicaciones...), por lo que el personal sanitario que lo atiende debe estar lo suficientemente cualificado y motivado en el cuidado de la diabetes para poder transmitir tanto los conocimientos como las habilidades y actitudes hacia la persona con la enfermedad.

 

El aumento de la morbilidad cardiovascular implica que un gran número de los pacientes ingresados en un hospital general son diabéticos. En nuestra sociedad, es habitual que los pacientes copien las acciones realizadas en el hospital, tanto relacionadas con los horarios y técnicas como con la resolución de dificultades. Por ello todo el personal de enfermería, aunque polivalente, no sólo debe estar motivado sino que debe ser capaz de conocer y solucionar dichas dificultades.

 

Para valorar el nivel de conocimientos en diabetes del personal de enfermería se han realizado diversos estudios y en cada uno de ellos se encontraron deficiencias significativas en áreas de conocimientos básicos sobre diabetes (3-5), lo que demuestra claramente la importancia en la formación continuada del personal que atiende al paciente diabético.

 

Nuestro grupo de trabajo ha llevado a cabo algunos cursos y talleres dirigidos a enfermería con óptimos resultados a corto plazo pero con resultados más dudosos a largo plazo y, sobre todo, en la aplicación de dichos conocimientos en la práctica diaria. La realidad de una disociación entre los conocimientos y la práctica clínica nos obligó a plantear un programa que abarcara un análisis inicial de los conocimientos y de las percepciones del personal  de enfermería y, a partir de estos datos, iniciar una estrategia educativa para mejorarlos. Asimismo, éramos conscientes de las dificultades que todo programa realizado en un hospital general conlleva. La creciente presión y carga asistencial del personal ubicado en las salas de hospitalización dificultaba encontrar horarios adecuados a todos los turnos y crear un programa de formación motivador que facilitara el aprendizaje.

 

El objetivo principal de este trabajo fue mejorar la asistencia al paciente diabético ingresado por parte del personal de enfermería de acuerdo a los siguientes objetivos específicos:

 

1. Analizar la realidad en conocimientos y habilidades sobre diabetes del personal de enfermería.

2. Buscar nuevas estrategias educativas para favorecer la motivación .

3. Elaborar un instrumento de medida adecuado a nuestro medio.

4. Aumentar los conocimientos y habilidades del personal de enfermería que tiene cuidado del paciente diabético.

5. Valorar a medio plazo los conocimientos y la motivación del grupo de intervención.

 

MÉTODO

 

El trabajo se llevó a cabo durante los años 1996 y 1997 en el Hospital Mutua de Terrassa, un centro docente de 520 camas. El hospital se halla ubicado en esta población industrial de 170.000 habitantes a 30 Km. De Barcelona.

 

1) Se intentó realizar un análisis de la realidad mediante la observación directa de las técnicas del personal de enfermería. Se desestimó al detectar que las personas se sentían fiscalizadas.

 

2) En la búsqueda bibliográfica se encontró un trabajo de Drass (5) realizado en un hospital de características similares al nuestro y que se adaptaba a nuestros objetivos.

 

Consistía en dos cuestionarios, uno de percepción, que reflejaba lo que el personal de enfermería creía saber (QP) y otro de conocimientos, que nos mostraba los conocimientos, habilidades y el perfil profesional del personal de enfermería (QC).

 

Para aplicar estos cuestionarios a nuestro medio, se siguieron los siguientes pasos: autorización de los autores, traducción, traducción inversa, consultas con expertos y permiso e implicación de la dirección de enfermería, con el objetivo de disponer del tiempo para responder al cuestionario y el consentimiento oportuno.

 

Una vez finalizada la revisión de los cuestionarios, se planteó buscar una estrategia metodológica innovadora que permitiera al personal de enfermería aumentar sus conocimientos, potenciar el trabajo en grupo y, a la vez, que cumpliera las siguientes condiciones:

  • Realizable dentro del horario laboral.

  • Adecuada a todos los turnos.

  • Actividad lúdica y motivadora.

  • De carácter voluntario.

Después de algunas propuestas, se consideró el JUEGO como la estrategia más adecuada ya que cumplía los siguientes principios didácticos:

 

Enseñanza activa: facilita la enseñanza mediante una situación motivadora.

 

Favorece la construcción del propio conocimiento: jugar implica las siguientes acciones, como son construir y dirigir las propias estrategias y las consecuencias.

 

Aprender a aprender: el juego facilita la comprensión de procesos complejos a partir de la solución de los aspectos importantes

 

Enseñanza compartida: nos permite tareas colectivas y cooperativas, por lo que se optó el trabajo en grupo

 

3) El resultado de todo lo anterior expuesto nos llevó a crear un concurso denominado XERINGU.

 

Para la elaboración del material lúdico didáctico se realizaron los siguientes pasos:

 

1. Fase de motivación. Se convocó a todas las áreas de enfermería del hospital para explicar con detenimiento la puesta en marcha de un concurso con el fin de aumentar los conocimientos sobre diabetes. Se colocaron anuncios del concurso en todos los espacios comunes del personal.

 

2. Búsqueda del logotipo del juego. Desde el primer momento se pensó en un logotipo divertido, creativo y sobre todo imaginativo para el colectivo a quien iba dirigido. El resultado fue una Jeringa de insulina en la que cada unidad era un punto (Fig. 1).

 

 

Fig. 1

 

3. Bases del concurso. Se incluyeron las bases típicas de cualquier juego de mesa. Quedó claro que habría un ganador y un equipo finalista. Se consideró importante explicar en qué consistirían los premios como instrumento motivador.

 

4. Elaboración de un nuevo cuestionario adaptado a nuestro medio, partiendo del cuestionario inicial de conocimientos de Drass y con nuevos ítems elaborados por el grupo de trabajo. Todas las preguntas nuevas se formularon con relación a las necesidades detectadas en el QC.

Se optó por hacer preguntas tipo test para facilitar las correcciones y evitar errores.

 

5. Logística de aplicación. Antes de comenzar el juego, se numeraron los equipos. Una vez iniciado el concurso, la estructura fue la siguiente: los lunes por la mañana se pasaba por las plantas repartiendo las preguntas y el viernes se recogían. Se corregían y se avanzaban las fichas en el tablero de puntuación de acuerdo a los aciertos. En el mismo momento de recoger las respuestas se dejaba una hoja con las respuestas correctas, para que cada equipo comentara en grupo los resultados.

 

6.. Cuestionario definitivo. El cuestionario resultante del juego consistió en 11 módulos de 4 preguntas cada módulo. Las áreas de contenido fueron: dietas, 12 preguntas; hiperglucemia, 6 preguntas; insulina, 5 preguntas; monitorización de la glucosa, 5 preguntas; técnicas, 4 preguntas; control de orina, 3 preguntas; complicaciones, 3 preguntas y emergencias, 3 preguntas. Algunas preguntas resultaron conflictivas por problemas de redacción, que hicieron difícil su comprensión. Todas ellas fueron comentadas y corregidas. El grado de dificultad aumentaba a medida que transcurrían las semanas, con el fin de aumentar la motivación entre los participantes.

 

7. Evaluación a medio plazo. A los seis meses de finalizar el concurso se procedió a una segunda evaluación, con el objetivo de valorar la nueva metodología con relación al aumento de conocimientos.

Se pidió la colaboración del personal de enfermería, tanto al que había colaborado (grupo A) como al que no participó en el concurso (grupo B).

 

8. Análisis estadístico. Se utilizó el paquete estadístico SPSS PC +V4.0, aplicando la t de Student para comparaciones de variables y análisis de la varianza y correlación de Pearson para datos pareados.

 

PERSONAS

 

Respondieron los cuestionarios de percepción (QP) y de conocimientos (QC) 131 enfermeras sobre un total de 320 enfermeras/os (40,9%) contratados en aquel momento en el Centro; 18 (13,7%) lo hicieron de forma voluntaria, 59 (45%) lo hicieron a petición explícita y 54 (41,2%) a demanda de la dirección.

 

Las características de las personas que respondieron fueron:

  • Ejercicio profesional inferior a 10 años: 62,2%.

  • Asistencia a cursos o talleres de formación en diabetes: 45,3%.

  • Presencia de algún familiar o amigo diabético: 37,8%.

  • Trabajan en el servicio de diabetes: 5,7%.

RESULTADOS

 

A. Cuestionario de Percepción (QP).

 

   El alfa de Cronbach del cuestionario de percepción (QP) fue de 0,83. Se considera un cuestionario fiable si el alfa de Cronbach se acerca a 1.

   La puntuación media del QP fue de 76,1 ± 10,5 (47-100). Esto significa que la mayoría de personas se sentían competentes en el cuidado del diabético ingresado.

   La peor percepción fue en cirugía, cetoacidosis y dieta.

 

B. Cuestionario de conocimientos (QC)

 

   Puntuación media del cuestionario de conocimientos (QC) 24,3 ± 8 (8-38).

   Las áreas de contenidos que presentaron mayores dificultades fueron: Efecto Somogy, etiología, hipoglucemiantes y hemoglobina glicosilada.

   El mejor conocimiento no se relacionó con la edad de las enfermeras, el tiempo trabajado, ni los cursos de formación realizados. Sólo se encontró una correlación positiva con el lugar de trabajo y si tenían o no algún familiar o amigo diabético

 

C. La relación entre QC y QP fue positiva, al igual que con el grado de competencia.

 

D. El cuestionario elaborado en el transcurso del juego se utilizó como prueba piloto del instrumento definitivo

D.1. Participaron en el juego 126 enfermeras (42 equipos de 2-3 enfermeras por equipo), durante 11 semanas. Abandonaron 4 equipos. Contestaron correctamente todas las preguntas 7 equipos, los cuales optaron al sorteo final de los premios.

D.2. La aceptación del juego en forma de concurso fue excelente en los 42 equipos. La participación fue entusiasta, a la vez que todo el grupo lo vivió como una actividad motivadora y, a su vez, lúdica.

 

E. Resultados a medio plazo A los 6 meses de finalizar el juego y después de un trabajo de motivación laborioso, se obtuvieron los siguientes resultados:

 

Contestaron el cuestionario: 27/131 de las personas que participaron en el concurso (Grupo A), y 17 de las no participantes (Grupo B).

 

El grupo A tuvo mejor percepción de los conocimientos sobre diabetes que el grupo B.

 

Hubo una tendencia, sin llegar a ser estadísticamente significativa, del grupo A a tener más conocimientos sobre diabetes que el grupo B, a pesar de que los grupos comparados fueron pequeños.

 

En el análisis de regresión, el nivel de conocimientos más alto se asoció a la participación del concurso.

 

DISCUSIÓN

 

El aumento de la prevalencia de pacientes diabéticos ingresados en un hospital general debido a su elevada morbilidad es incuestionable. La realidad laboral de los centros hospitalarios en nuestro medio, en cuanto polivalencia y temporalidad del personal, parece ser irreversible.

Estos hechos dificultan la formación y motivación del personal de enfermería para poder dar una atención especializada al paciente diabético.

 

Después de realizar diversos talleres de formación en los distintos servicios, nuestro grupo de trabajo constató que se cometían errores, preferentemente en la ejecución de las técnicas. Era evidente que debíamos objetivar nuestra realidad antes de iniciar cualquier estrategia educativa.

La autorización para adaptar y utilizar los cuestionarios específicos para el personal de enfermería fue imprescindible para iniciar todo el proceso, desde el análisis de la realidad hasta la ejecución del concurso como nueva estrategia metodológica.

 

La motivación para responder los primeros cuestionarios fue laboriosa, creemos que por la elevada carga asistencial y la falta de compensaciones. El grupo tuvo que adaptarse a los distintos turnos laborales y recurrir a recursos de amistad y a la dirección de enfermería para obtener un número suficiente de respuestas.

 

Los resultados de los cuestionarios mostraron que el nivel de conocimientos reales era insuficiente para la responsabilidad que implicaba el manejo hospitalario del paciente diabético pluricomplicado (6-7). A este hecho se añade que el paciente y sus familiares entienden el acto realizado en el hospital como modelo de comportamiento a seguir en su domicilio.

 

Durante el periodo en que transcurrió el juego se incrementó la relación del personal de diferentes servicios, debido a la búsqueda de la resolución de las preguntas, experiencia que se consideró altamente positiva.

 

A medio plazo, se ha demostrado que los cursos y talleres de formación son cuestionables si no hay una motivación y una necesidad continuada. Nuestro grupo vivió con dificultad la evaluación a seis meses, ya que en el transcurso de este periodo, una vez finalizado el concurso y repartidos los premios, no se mantuvo una formación y motivación continuada. En este sentido, es lógico que el personal que al inicio tuvo mejores conocimientos fueran aquellas personas que trabajaban en el servicio de diabetes, o bien aquellas que tenían algún amigo o familiar afectado por esta enfermedad.

 

Dado que la elaboración y ejecución de dicha metodología requiere un equipo multidisciplinario y tiempo, es necesario e imprescindible que la educación diabetológica se contemple como una actividad asistencial propiamente dicha y sea llevada a cabo por personal especializado (8).

Bibliografía:

 

1. Miller LV, Goldstein J. More Efficient Care of Diabetic Patients in a Country Hospital Setting. New England Journal of Medicine 1972; 286: 1338-1391.

2. Assal JPH, Albeanu A, Rieschb P, Vaucher J. But de la formation du patient atteint d’un diabéte sucre. Effets sur la prevention des amputations. Diabéte et Metabolisme 1993.

 

3. Leichter SB, Ferguson SK, Collins P, Rhodes A, Carrity T, Hernández C. Survey of knowledge among primary health care workers in diabetes. South Med 1980; 73: 1243-1246.