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Hoy
se celebra el Día Mundial de la Diabetes con la obesidad como protagonista
El Hospital Infanta Cristina, el Materno-Infantil y el Centro de
Especialidades cuentan cada uno con la asistencia de un educador
diabetológico.
Josefina Acedo es enfermera y educadora para la
diabetes en el Servicio de Endocrinología del Hospital Infanta Cristina de
Badajoz desde hace 20 años. A diario atiende a una media de diez pacientes
a los que enseña cómo tratar con su diabetes. Una enfermedad que afecta a
194 millones de personas en el mundo, y que hoy celebra su Día Mundial con
la obesidad como protagonista.
La diabetes es una enfermedad de elevada prevalencia. El 6 % de la
población la sufre. Y en los últimos años se ha detectado un aumento de su
incidencia desencadenado, entre otros factores, por el incremento de la
obesidad, especialmente en jóvenes y niños.
En España, 29.000 menores de 15 años son diabéticos, y cada año se
diagnostican 1.100 casos. En la población mayor de 30 años el porcentaje
se eleva al 4%, y otro tanto desconoce su patología.
-¿Qué función cumple el educador para la diabetes?
-Nuestro objetivo es proporcionar al paciente los medios y habilidades
necesarios para el autocuidado de su enfermedad, favoreciendo a la vez que
tenga mayor independencia.
-¿Cuántos educadores diabetológicos trabajan en la provincia?
-Somos muy pocos. Y sería bueno que hubiese un educador en cada hospital.
En Badajoz trabajamos tres: uno en el Infanta Cristina, otro en el
Materno-Infantil, y otro en el centro de especialidades. En Mérida también
trabaja un especialista.
-La figura del educador diabetológico aún no ha sido reconocida por la
administración, ¿cómo se accede a la formación especializada?
-Hasta ahora nos hemos formamos con nuestros propios recursos. La
formación de educadores es la máxima preocupación de la Federación
Nacional de Educadores Diabetológicos. La administración empieza a ser
consciente de la importancia de esta educación. No hay que olvidar que el
mayor gasto sanitario de la diabetes se debe a las complicaciones que se
derivan de la falta de autocontrol. Y, aunque es cierto que su cuidado
depende del paciente, para ello hay que darles los conocimientos
necesarios.
-¿Qué pasos se siguen tras el diagnóstico de una diabetes?
-En enfermo es ingresado cinco días en el debut de su diabetes. En esos
días seguimos un protocolo encaminado a informarles de los tratamientos,
de la administración de la insulina, de los hábitos alimenticios que deben
seguir...
-¿Qué valoración le merecen los progresos médicos que se están produciendo
en el tratamiento de esta patología?
-Los avances farmacológicos de vía oral y de inyecciones de insulina no
serían eficaces sin la educación que se da a los pacientes. El factor
determinante para conseguir un control adecuado del azúcar es la educación
diabetológica que tenga el paciente. Por eso antes eran más frecuentes los
ingresos por cetoacedosis -provocada por la no administración de insulina
o por una enfermedad intercadente-.
-En su opinión, ¿qué percepción social se tiene de la enfermedad?
-Antes resultaba más difícil aceptar que se era diabético, se tendía a
ocultar la enfermedad. Pero ahora la sociedad está muy concienciada.
No aceptar la enfermedad
-Aún así, habrá pacientes reacios a aceptar una enfermedad que les
acompañará toda la vida.
-Algunas personas no hacen nada por controlar su diabetes. No aceptan la
enfermedad. Estos casos son los más propensos a sufrir después la
complicaciones derivadas de la falta de control.
-¿Qué métodos emplea para que los enfermos sepan cómo afrontar su
diabetes?
-Les planteo la educación con optimismo y así les hago ver la importancia
que tiene para poder desarrollar una vida normal. Les explico que la
insulina es una especie de llave que permite que sus células dejen entrar
el azúcar en la sangre. Y también les hago demostraciones para enseñarles
cómo deben preparar sus alimentos: les peso la comida, se la cuezo.
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