Federación Española de Asociaciones de Educadores en Diabetes  

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DOCUMENTOS

Cuidado e investigación de la diabetes en Europa

Programa de acción de la declaración de St. Vincent

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   AGRADECIMIENTO

 

      El Comité Director para el Programa de Acción de la Declaración de St. Vincent desea agradecer la contribución efectuada por los miembros de los grupos de trabajo que han redactado este documento, los cuales ofrecieron generosamente su trabajo, experiencia, medios, recursos y dinero.

 

      El Comité de Dirección también desea agradecer el apoyo dado al encuentro mantenido en St. Vincent, Italia, en octubre de 1989 por Boehringer Mannheim Germany y Boehringer Mannheim Italia, Milán. Boehringer Mannheim junto con Novo Nordisk A/S, Dinamarca, han apoyado también el programa de acción de la Declaración de St. Vincent.

 

      Este documento fue editado por Ms. Mary Stewart Burgher.

 

      Los grupos de trabajo fueron patrocinados por las siguientes compañías:

  • Bayer AG, Wuppertal, Germany.

  • Bayer Diagnostics, Saint-Denis, France.

  • Chibret International, New Jersey, United States.

  • Fidia Italia SPA, Abano Terme, Italy.

  • ICI, United Kingdom.

  • Keeler Ltd, Windsor, United Kingdom.

  • Servier Laboratorios Ltd, Slough, United Kingdom.

  • 77 Electronics Ltd, Budapest, Hungary.

      PREFACIO

 

      La Declaración de St. Vincent, con la cual he estado comprometido desde sus inicios en 1989, ha polarizado a todas las partes interesadas en el cuidado de la diabetes: profesionales de la salud, pacientes, gobiernos e industria. Desde 1989 la Federación Internacional de Diabetes, una corporación que representa tanto intereses profesionales como industriales, y la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud han coincidido en un programa de acción conjunta para compartir la creciente carga que significa la diabetes, en línea con dos de los objetivos regionales para la salud destinada a todos: objetivo 4, que tiende a la reducción de enfermedades importantes de declaración no obligatoria y la resultante incapacidad, y el objetivo 31, que pretende una mayor calidad del cuidado al paciente.

 

      En septiembre de 1991, al tener conocimiento de la Declaración de St. Vincent, los estados miembros de la Región Europea de la OMS en el Comité Regional para Europa adoptaron una resolución acerca de la prevención y el cuidado de la diabetes mellitus, que proponía el establecimiento de un programa de acción europeo en torno a la diabetes. Más tarde, los estados miembros han designado grupos de conexión para el programa de acción que se han ocupado de aplicar los principios de la Declaración de St. Vincent al cuidado de la diabetes en sus países. La OMS está correspondiendo a este firme compromiso político dedicando recursos técnicos y humanos al cumplimiento de los objetivos de la Declaración.

 

      Esta iniciativa demuestra que los pacientes pueden y deberían estar comprometidos en el control de su enfermedad; apoyados por un equipo de atención sanitaria comprometido con los nuevos principios de gestión subrayados en este documento. El éxito del programa debería tener, por consiguiente, amplias repercusiones también sobre otras enfermedades relacionadas con el modo de vida, que forman el núcleo principal de los problemas de salud en Europa hoy día.

 

      Estoy convencido de que este documento, que representa el consenso de muchos expertos notables en diabetes, así como la entrega generosa de su tiempo, estimulará y proporcionará un guía valiosa para aquellas personas

que buscan mejorar el cuidado de la diabetes en su comunidad. región o país.

 

J. E. ASVALL

Director Regional de la OMS para Europa

      INTRODUCCIÓN

      Una herramienta para el cambio : Pautas en el cumplimiento de la Declaración de St. Vincent

      En un encuentro que tuvo lugar en St. Vincent, Italia, en octubre de 1989, representantes de departamentos de salud gubernamentales y organizaciones de pacientes de todos los países de Europa, se reunieron con expertos en diabetes para tratar sobre el cuidado y la investigación en diabetes.

      Al final del encuentro los participantes adoptaron por unanimidad un conjunto de recomendaciones: la Declaración de St. Vincent. La Declaración proporciona una sucinta descripción de la amplitud del problema que supone la diabetes y seguidamente subraya que los gobiernos nacionales y los departamentos de salud pueden crear condiciones para que puedan llevarse a cabo importantes reducciones en la morbilidad y muerte causadas por esta patología. La Declaración pone el acento también en el papel fundamental que las personas con diabetes, sus familias, amigos y colegas, así como las organizaciones de pacientes diabéticos, pueden jugar para alcanzar estos objetivos.

      La Declaración de St. Vincent propone dos metas generales para las personas con diabetes, así como unas series de objetivos quinquenales. A partir del encuentro de St. Vincent, el Comité Director del Programa de Acción de la Declaración de St. Vincent ha venido trabajando en la preparación de las líneas maestras para alcanzar los objetivos quinquenales en cada país en los servicios de salud y para cada ciudadano diabético en estos países. Diversos grupos de trabajo trazaron estas pautas. Los hombres y mujeres de estos grupos ofrecieron gratuita y generosamente su experiencia y tiempo; su contribución ha sido vital.

      Las pautas son herramientas que gobiernos, departamentos de salud, servicios locales de salud, ciudadanos diabéticos y sus organizaciones, así como profesionales de la salud pueden utilizar para la mejora de vida de las personas con diabetes. El modo como estas herramientas deban ser usadas variará sin duda de acuerdo con las tradiciones y condiciones locales, teniendo en cuenta que las pautas no son directrices inflexibles de las delegaciones europeas de la OMS y de la Federación Internacional de Diabetes. En casi todos los países necesitan ser traducidas antes de ser adaptadas. Comités Nacionales de Dirección -un pequeño grupo de expertos y ciudadanos diabéticos- deberían ser formados para estudiar y traducir las pautas y, si fuese necesario, para añadir capítulos especiales acerca de la influencia de las condiciones locales sobre su cumplimiento.

      Asimismo es importante que la comunicación y difusión de las pautas sean facilitadas mediante el uso de los modernos medios de comunicación, tales como ruedas de prensa, radio, televisión, revistas nacionales médicas y publicaciones para el paciente.

      Alguna de las recomendaciones contenidas en las pautas podrían necesitar programas especiales de entrenamiento tanto para profesionales como para pacientes. Es importante que esta necesidad sea discutida por expertos en prospectiva social, autoridades sanitarias y organizaciones de diabetes en cada país, región y distrito. Los centros colaboradores de la OMS en el campo de la diabetes podrían proporcionar importante ayuda a las personas que establezcan nuevos programas de entrenamiento.

      La Declaración de St. Vincent es parte de la tendencia general hacia una mejora en el desarrollo del cuidado de la diabetes.

      Su ejecución debería ser parte de un proceso continuo de evaluación que condujese a la modificación de la práctica. La declaración y las pautas no tendrán ninguna utilidad a menos que sean usadas con este criterio. La herramienta es ahora suya. Por favor, úsenla del modo que ustedes consideren más efectivo.

 

Comité Director del Programa de Acción de la Declaración de St Vincent

      Consejo Editorial

      H.M.J.Krans. Chairman, International Diabetes Federation, European Región. Professor, Department of Endocrinology and Metabolic Diseases, University Hospital Leiden, Netherlands

      H. Keen. Professor, Unit for Metabolic Medicine, Guy's Hospital Medical School, London. United Kingdom

      M. Porta. Associate Professor of Medicine, University of Turin. Italy

CUIDADO E INVESTIGACIÓN DE LA DIABETES EN EUROPA: LA DECLARACIÓN DE ST. VINCENT

      Representantes de los departamentos gubernamentales de sanidad y organizaciones de pacientes de todos los países de Europa sostuvieron un encuentro con expertos en diabetes bajo la égida de la Oficina Regional de la OMS para Europa y la Región Europea de la Federación Internacional de Diabetes (IDF) en St. Vincent, Italia, del 10 al 12 de octubre de 1989. Por unanimidad acordaron las siguientes recomendaciones y urgieron su presentación a todos los países de Europa para su puesta en marcha.

      La diabetes mellitus es un problema de salud de gran importancia y de creciente presencia en Europa, un problema que afecta a todas las edades y a todos los países. Es causa de afecciones crónicas de salud y de muerte temprana. Su amenaza se cierne al menos sobre diez millones de ciudadanos europeos.

      Una importante reducción de esta pesada carga de enfermedad y muerte puede ser llevada a cabo precisamente por la decisión de los gobiernos nacionales y los departamentos de salud mediante la creación de condiciones adecuadas. Las naciones deberían reconocer formalmente el problema de la diabetes y, en consecuencia, dedicar recursos para su solución.

      A niveles local, nacional y europeo deberían ser establecidos planes para la prevención,  identificación y tratamiento de la diabetes y, en particular, sobre sus complicaciones: ceguera, fallo renal, gangrena y amputación, agravamiento de enfermedades coronarias e infarto. La inversión en estos planes proporcionaría grandes dividendos traducidos en la reducción del dolor humano y en el ahorro masivo de recursos humanos y materiales.

      Las metas generales y los objetivos quinquenales que se describen a continuación pueden ser llevados a cabo por actividades organizadas de los servicios médicos en colaboración activa con los ciudadanos diabéticos, sus familias, amigos, colegas, así como sus organizaciones; en el cuidado de su propia diabetes y en educación para ella; en la planificación, provisión y control de calidad de la atención a la salud, en organizaciones nacionales, regionales e internacionales para la difusión de información acerca del mantenimiento de la salud; y en promover y desarrollar investigación.

      Metas generales para personas -niños y adultos- con diabetes 

      - Mejora ininterrumpida de la experiencia sanitaria y de la expectativa de vida similar a la normal en calidad y cantidad.

     - Prevención y cura de la diabetes y sus complicaciones mediante la intensificación de los esfuerzos de investigación.

      Objetivos quinquenales

      - Elaborar, desarrollar y evaluar programas globales para la detección y control de la diabetes y sus complicaciones, con el autocuidado y el apoyo social como elementos principales.

      - Incrementar la atención en la población y entre los profesionales sanitarios acerca de la realidad presente y de las futuras necesidades para la prevención de la diabetes y de sus complicaciones.

      - Organizar programas de entrenamiento y educación acerca del cuidado de la diabetes para personas de todas las edades con diabetes, así como para sus familias, amigos y compañeros de trabajo y para los equipos de salud.

      - Comprobar que el cuidado de los niños con diabetes está a cargo de personas y equipos especializados en el cuidado de la diabetes y de los propios niños y que las familias con un niño diabético tengan el apoyo social, económico y psicológico necesario.

      - Promover la creación de centros especializados en el cuidado de la diabetes, su educación e investigación. Crear nuevos centros donde se considere necesario.

      - Promover la independencia, igualdad y autosuficiencia para todas las personas con diabetes: niños, adolescentes, personas en edad laboral, así como en la tercera edad.

      - Eliminar obstáculos para la total integración del ciudadano diabético en la sociedad.

      - Llevar a cabo medidas efectivas para la prevención de complicaciones graves :

- Reducir los casos de ceguera debidos a diabetes en un tercio o más.

- Reducir al menos en un tercio el número de personas abocadas a un estadio final de fallo renal diabético.

- Reducir en un 50% el índice de amputación de miembros por gangrena diabética.

- Frenar la morbilidad y mortalidad debidas a enfermedad coronaria en el diabético mediante programas drásticos de reducción de los factores de riesgo.

- Conseguir que el embarazo con éxito en la mujer diabética se aproxime en proporción al de la mujer no diabética.

      - Establecer sistemas de monitorización y control utilizando tecnología punta de información para asegurar el adecuado control de salud en el diabético, así como los procedimientos técnicos y de laboratorio en la diagnosis y tratamiento de la diabetes y en el autocuidado.

      - Promover la colaboración europea internacional en programas de investigación y desarrollo acerca de la diabetes a través de las agencias nacionales y regionales y de la OMS, así como a través de una colaboración activa con las organizaciones de pacientes diabéticos.

      - Actuar urgentemente según el espíritu de la estrategia establecida por la OMS «salud para todos» con objeto de establecer una cooperación entre la OMS y la IDF, Región Europea, para iniciar, acelerar y llevar a cabo el cumplimiento de estas recomendaciones.

      Al término del encuentro de St. Vincent todos los asistentes se comprometieron formalmente a poner en marcha una acción firme y decidida destinada al cumplimiento de las recomendaciones a la vuelta a sus países.

      INTRODUCCIÓN

      Este documento da a los contenidos generales de la Declaración de St.Vincent la forma concreta de pautas prácticas y recomendaciones para su cumplimiento. Están concebidas para poder ser aplicadas en todos los países de la Región Europea de la OMS.

      Esta introducción analiza las recomendaciones en líneas generales. A continuación la parte primera expone una serie de capítulos que analizan en detalle cada una de las iniciativas que conforman la Declaración. Los capítulos comprendidos en la parte II describen los pilares en que debe descansar la puesta en práctica del documento.

      El programa de acción de la Declaración de St. Vincent

      El núcleo del programa de acción de la Declaración de St. Vincent es la reducción sustancial de las complicaciones de la diabetes: ceguera, fallo renal, amputación, patología coronaria y problemas del embarazo, así como la mejora en la posición social de los diabéticos en Europa en el transcurso de los próximos cinco años. La puesta en práctica total de este programa exige el establecimiento de una estructura de apoyo organizada.

      Ello consistiría en una serie de secuencias estratégicas :

- Completar el conocimiento de los retos humanos, sociales y financieros que presenta actualmente la diabetes en Europa mediante el suministro de cumplida información acerca de las implicaciones de la enfermedad a profesionales, administradores sanitarios, políticos y público en general.

- Conseguir el establecimiento de una amplia información y conocimiento acerca de cómo prevenir o cuidar la diabetes y sus complicaciones.

- Ofrecer especial cuidado y apoyo a los niños y adolescentes con diabetes.

- Establecer una red de referencia de centros especializados para asegurar la mejor calidad de cuidado e investigación a lo ancho de toda la Región Europea.

- Conseguir total reconocimiento de las necesidades y derechos de las personas con diabetes y de su papel en la sociedad.

      Destacados expertos europeos han establecido detalladas pautas para el desarrollo de programas básicos, que están incluidos en este documento.

      Por otra parte, el Comité Director del Programa de Acción de la Declaración de St. Vincent ha desarrollado métodos para controlar el progreso del programa a través de :

- Tecnología adecuada de investigación e información.

- Promoción de colaboración interdisciplinaria plena entre todas las partes implicadas en el plano europeo nacional y local.

- Recopilación de experiencia sobre aspectos específicos de la diabetes tales como epidemiología, nutrición, enfermería y economía sanitaria.

      Programa para atención sanitaria

      El cuidado óptimo de la diabetes es consecuencia de la cooperación entre el paciente, el médico y el equipo de atención sanitaria. La importancia del papel, derechos y responsabilidades del paciente está reconocida en el capítulo 3, que es una guía formulada y consensuada por todas las organizaciones europeas de pacientes.

      El equipo interdisciplinario para el cuidado de la diabetes es de especial importancia. Normalmente dirigido por un médico y una enfermera especialista, incluye también a un experto sobre dietética y nutrición, un especialista en patología del pie, un consejero en temas educativos y sociales, y los médicos que trabajan en relación con el paciente diabético y con su familia y amigos próximos. A menudo el equipo trabaja en una unidad de cuidado de la diabetes físicamente identificable que forma el «centro de gravedad» del cuidado de la diabetes. Puede ser el punto focal de coordinación para la más rentable y eficiente provisión de un óptimo cuidado de la diabetes controlado y vigilado permanentemente.

      Información

      Para conseguir los objetivos de la Declaración de St. Vincent son vitales una plena mentalización acerca de la importancia del problema de la diabetes y un conocimiento profundo del potencial disponible para reducir sus graves consecuencias. De capital importancia es la información en los departamentos de salud de los gobiernos nacionales; ello debe conseguirse a través de un sólido plan de comunicación.

      Los costes de los programas de diabetes forman parte de los costes generales de salud, e incluyen los costes directos (tales como los de tratamiento, la investigación reglada del desarrollo de complicaciones secundarias y el tratamiento de complicaciones en sus fases tempranas). Además, el trabajo de los centros de diabetes -tratamiento, educación e investigación- tiene que ser pagado y debería ser compensado regularmente. Reducir y retrasar la aparición de complicaciones secundarias puede prevenir la necesidad de tratamiento intensivo en fases posteriores y reducir los costes de la atención. Por otra parte, una mejor salud tiene un valor para las personas implicadas y su medio social que es difícil expresar en términos económicos (ver capítulo 13). La información debe extenderse al amplio grupo de profesionales de salud —médicos, enfermeras y personal paramédico— la mayor parte de los cuales tienen que hacer frente a la diabetes a lo largo del desarrollo de su profesión. La información hacia el público general conducirá no solamente al temprano diagnóstico de la enfermedad, sino también a aumentar la sensibilización acerca del profundo valor de un estilo de vida saludable dentro de pautas preventivas y una comprensión más profunda de las necesidades sociales y psicológicas de los personas con diabetes. En muchos países la sociedad todavía trata a la persona con diabetes como a un inferior. Estas personas tienen mucho que dar y es una equivocación contemplarlas como una carga para la comunidad sanitaria y social (ver capítulo 4).

      La Declaración de St. Vincent pone el acento en la necesidad de independencia para todas las personas con diabetes y urge la mayor integración posible del ciudadano diabético en su sociedad. La ignorancia y los prejuicios son los mayores obstáculos. Ambos conducen a establecer injustos impedimentos para el empleo y la promoción, así como primas sustancialmente incrementadas en los seguros sanitarios, reembolsos limitados del sistema de salud para un tratamiento esencial y para los sistemas de control, e injustificadas normas de prohibición para la conducción de vehículos y otras actividades. Tales prácticas deben ser puestas en entredicho y desterradas.

      Se necesitan recursos adecuados para educar al público, a los pacientes y a los profesionales de la salud. Hay un alto porcentaje que permanece todavía en una supina ignorancia al respecto. Los programas de investigación y desarrollo sobre la diabetes deben ser estimulados vigorosamente y apoyados adecuadamente. En cada país deben ser establecidas asociaciones de pacientes. Las organizaciones de diabéticos que pertenecen a la IDF deberían promocionar programas para mejorar la posición económica y social y la atención sanitaria para los pacientes diabéticos, así como suministrar información y educación acerca de la diabetes.

      Una información general que demuestre la eficacia comprobada de las medidas preventivas para reducir la carga personal y social de las complicaciones severas de la diabetes, la cual creará el clima de esperanza y expectación por las cuales tales medidas serán más fácilmente implementadas.

      Educación

      La Declaración de St. Vincent subraya la importancia de la educación para todos aquellos con diabetes, sus familias, amigos y compañeros próximos, así como para el equipo de atención sanitaria.

      El capítulo 14 destaca el papel creciente de la enfermera especialista en diabetes en educación y atención.

      La diabetes es una enfermedad complicada. El paciente debe tomar importantes decisiones acerca de su tratamiento cada día. Un curriculum formal para la educación del paciente debe proporcionar una comprensión clara de la naturaleza de la diabetes y su tratamiento, y de la prevención de las complicaciones. También se necesita educación continuada y toda esta educación debería ser supeditada a la capacidad intelectual del paciente, su edad y ocupación, su información cultural y el tipo de diabetes (ver capitulo 1).

      En la base del tratamiento se encuentran las alternativas mejoradas de alimentación y un régimen de ejercicio apropiado al estatus físico del paciente. Los habitantes de países de la Región Europea difieren ampliamente en su actividad física, hábitos de alimentación, horarios de las principales comidas y tipos de alimentación habituales, pero los principios generales de salud para el paciente pueden ser formulados de manera que se acomoden a las diferencias culturales (ver capítulo 15).

      Niños y adolescentes

      Alrededor de 10.000 niños desarrollan diabetes en Europa cada año. Los niveles de incidencia son mucho más altos en los países escandinavos y parece que están aumentando sustancialmente en general. Los niños diabéticos y sus familias tienen necesidades especiales. Necesitan cuadros de personal especialmente adiestrados en la atención al niño diabético. La dimensión psicosocial de la atención debería ser reconocida como merece.

      Deberían ser eliminados los obstáculos financieros de la familia que impiden un óptimo tratamiento de los jóvenes pacientes diabéticos.

      La relativamente baja frecuencia de diabetes infantil es a veces un obstáculo a la creación de unidades especiales. El cuidado adecuado de niños y adolescentes incapaces o sin posibilidad de asistir a un centro especializado requiere especial atención.

      Ellos deben a menudo hacer frente a frecuentes ausencias escolares debido a su enfermedad. Además los adolescentes necesitan formas especiales de ayuda (ver capitulo 2).

      Amenazas a la salud

      Retinopatía diabética

      En muchos países europeos la enfermedad ocular del diabético y particularmente la retinopatía diabética es causa fundamental de ceguera en personas de media y tercera edad con diabetes. La mayor parte de la ceguera por retinopatía puede prevenirse, y la Declaración de St. Vincent llama a una reducción de un tercio o más en el porcentaje de ciegos a causa de la diabetes. Los programas de screening pueden detectar la retinopatía que amenaza a la visión antes de que se provoque el deterioro visual. Un tratamiento a tiempo preservará la visión en las personas en riesgo. Existe una grave carencia de programas organizados de screening, personal adiestrado y, en muchos países, oftalmólogos especializados en enfermedad ocular diabética. Esto debe ser remediado. Con la posible excepción de los niños, todas las personas con diabetes deberían pasar examen ocular al menos una vez cada dos años o tan frecuentemente como sea necesario una vez que la retinopatía diabética hace su aparición. Se necesitan más clínicas especializadas para un completo análisis y tratamiento de las personas calificadas como pertenecientes a grupo de riesgo, (ver capítulo 5).

      Fallo renal

      Entre un 20 y un 40% de los jóvenes con diabetes están actualmente abocados hacia un estadio final de fallo renal. La Declaración de St. Vincent propone una reducción de al menos un tercio del número de personas encaminadas hacia este estadio final de fallo renal diabético. Un pequeño pero significativo incremento en la albúmina urinaria (microalbuminuria) es uno de los indicadores más tempranos de riesgo. Si se detecta en este estadio, el proceso puede entonces ser ralentizado, detenido o incluso revertido.

      Cada paciente diabético por encima de la edad de doce años y con más de cinco años de diabetes necesita anualmente un screening acerca del aumento de nivel de excreción de albúmina urinaria y de la subida de la presión arterial sanguínea. Una persistente elevación de la excreción de albúmina debería ser tratada mediante control intensificado de glucosa en sangre.

      Un aumento añadido en la presión arterial exige un control rápido antihipertensivo. La hiperlipidemia debería ser corregida. Cuando la función renal se deteriora, el cuidado de la misma debe ser planeado conjuntamente con un nefrólogo. Debería establecerse una colaboración con el registro de la Asociación Europea de Diálisis y Trasplantes (EDTA) para el seguimiento y control del subgrupo diabético. Los pacientes diabéticos con fallo renal deberían tener un acceso expedito a instalaciones de apoyo renal (diálisis y trasplantes) al igual que los pacientes con otro tipo de enfermedad renal (ver capítulo 6).

      Ulceración y amputación del pie

      La ulceración crónica del pie que a menudo conduce a la amputación de dedos, pies o piernas es una causa importante de incapacidad crónica, estancia prolongada en hospital y estatus de inválido en pacientes diabéticos. La Declaración de St. Vincent propone una reducción de un 50% en la estadística de amputaciones de miembros por gangrena diabética. Un examen sistemático puede proporcionar una indicación oportuna de aquellos pacientes con miembros expuestos a grave riesgo. Una inspección diaria de los pies por el paciente entrenado es un requisito clave para una alerta precoz. Las lesiones tempranas deberían ser comunicadas y tratadas por un equipo adiestrado. La conservación de los miembros requiere un consejo cualificado y un cuidado óptimo para hacer frente a la infección y a las amenazas física e isquémica. Si la amputación es inevitable, se impone como imprescindible una adecuada rehabilitación. No todos los profesionales de salud están entrenados como sería deseable, y no siempre se dispone de los necesarios equipos interdisciplinarios (compuestos por un diabetólogo, un cirujano ortopédico y vascular y un podólogo que tengan a su disposición medios para un diagnóstico adecuado e instalaciones para tratamiento) (ver capítulo 7).

      Enfermedad coronaria

      En la Región Europea la enfermedad coronaria es una causa de morbilidad y mortalidad en las personas con diabetes (y en aquellas con inadecuada tolerancia a la glucosa derivada de diabetes). Los factores de riesgo (tabaco, exceso de tensión sanguínea y alto nivel de colesterol) tienen una influencia creciente en la diabetes. La Declaración de St. Vincent propone una reducción de los factores de riesgo para frenar la morbilidad y mortalidad de la enfermedad coronaria en el diabético.

      Todos los pacientes diabéticos deberían observar un óptimo control metabólico, con screening regular para ayudar a la corrección de los lípidos en sangre, la presión sanguínea y el peso corporal. La reducción de ingesta de grasas y un ejercicio físico adecuado contribuye poderosamente a ello. El tabaco debería ser descartado con firmeza. Un exceso de albúmina urinaria es un factor de riesgo independiente añadido para la enfermedad arterial en el paciente diabético, que debería ser vigilado y corregido.

      La enfermedad coronaria, asintomática o no, debería ser tratada con medidas preventivas secundarias tales como dietas pobres en lípidos y medicamentos cardioprotectores adecuados.

      Se necesitan datos sistemáticos estadísticos acerca de la enfermedad coronaria en la diabetes (a través de registros de enfermedad coronaria) y una mayor investigación acerca de los factores causales y preventivos (ver capítulo 8).

      Embarazo

      Los países europeos se diferencian ampliamente en la política de atención sanitaria prenatal; una especial atención a la mujer diabética embarazada presenta beneficios evidentes.

      Sin un cuidado adecuado, el aborto espontáneo y la mortalidad perinatal pueden exceder el 10%. El nivel de malformaciones congénitas importantes es todavía el doble que en los embarazos no diabéticos. La meta fijada por la Declaración de St. Vincent es la consecución del éxito habitual en el embarazo de la mujer diabética que se aproxime a aquél de la mujer no diabética. Un equipo interdisciplinario debería intensificar la atención sanitaria a la mujer diabética antes de la concepción y mantenerla durante el embarazo. Con un régimen múltiple de inyección de insulina y una dieta adecuada, las mujeres diabéticas embarazadas pueden mantener sus niveles de glucosa en sangre casi en normalidad durante largos períodos.

      Las pacientes y los especialistas en atención sanitaria necesitan una preparación especifica y educación adecuada para cuidado previo a la concepción y el tratamiento intensificado en el período perinatal (ver capítulo 9).

      Información y tecnología

      La necesidad especial de mejorar la atención se basa en mejorar asimismo la recogida de información acerca de la prevalencia y el impacto sanitario de la diabetes en la Región Europea.

      Algunos datos epidemiológicos generales están actualmente disponibles acerca de la diabetes y sus complicaciones. Pero, por otra parte, se necesita con urgencia más información dirigida hacia los pacientes de forma individualizada. En el momento actual es difícil predecir el curso clínico que la enfermedad tomará en cada persona en particular. ¿Cuándo se necesitará insulina? ¿Qué complicaciones pueden aparecer? ¿Qué factores determinan el tiempo de aparición de tales circunstancias, su nivel de progresión o su gravedad en este paciente? Claramente se necesita intensificar los estudios epidemiológicos orientados tanto a aspectos generales como a cuestiones especialmente individualizadas (ver capítulo 12).

      Se ha desarrollado un compendio de información básica informatizada (un set de datos diabetológicos básicos). A modo de compendio estándar sencillo y de fácil uso, este conjunto de datos combina las funciones de amplia indagación del estatus clínico del paciente con la indicación de progresos cuando se transmiten de manera centralizada (ver capítulo 10). Centros locales, regionales, nacionales y europeos de bases de datos y de transmisión de los mismos van a ser designadas y se instalarán procedimientos formales de información. La cooperación entre proyectos internacionales -tales como los dos proyectos de la Comunidad Europea, un programa de acción sobre la epidemiología y prevención de la diabetes (EURODIAB) y el diseño y puesta a punto de sistemas de información para el cuidado de la enfermedad crónica; por ejemplo, la diabetes (EURO-DIABETA)- y la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) se está actualmente poniendo en marcha. Se ha iniciado asimismo un esquema piloto para llevar a cabo la recogida de datos acerca de la diabetes. Este sistema estandarizará y mejorará la calidad de los datos a lo largo y ancho de Europa y proporcionará las bases de esquemas manejables para un cuidado sencillo y asequible del paciente.

      Por otra parte, la estandarización y garantía de calidad de las técnicas de laboratorios para la atención sanitaria son también esenciales. Van existiendo problemas en torno a las diferencias en criterios y programas de diagnóstico. El desarrollo de un compendio consensuado entre la OMS y la IDF acerca de definiciones, estándares, criterios y métodos ampliamente aceptados y puestos en ejecución en Europa beneficiará sensiblemente a las personas con diabetes (ver capítulo 11).

      Acción 

      Las estrategias para el cumplimiento de los objetivos de la Declaración de St. Vincent pueden encontrar eficaz ayuda en el estudio del documento de la OMS «Pautas para el desarrollo de un programa nacional acerca de la diabetes mellitus». Este documento proporciona una valiosa descripción de consideraciones generales, preparación de programas a largo y medio plazo, la ejecución y evaluación de tales programas y el modo cómo tales pautas pueden ser adaptadas a la situación local específica (ver capítulo 16).

 

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