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| Ideal Digital Granada |
| 30 de Diciembre de 2003 |
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El
diálogo como terapia
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Lo
peor es el primer día, cuando rompes el silencio y cuentas a esa gente
desconocida que el alcohol te ha destrozado. Luego esta charla forma parte
de ti y te ayuda a superar tu estado», cuenta A. R. S, enfermera de 46 años,
casada y con tres hijos. Los grupos de autoayuda se vinculan normalmente
con problemas de alcoholismo, ludopatía, drogadicción, etc...; pero su
eficacia ha propiciado que se aborde casi todo tipo de trastornos en
ellos. A pesar de su gran efecto, los expertos en este campo recomiendan
que un médico, psicólogo o psiquiatra siga el tratamiento. No obstante,
los mismos facultativos reconocen que los grupos ayudan firmemente a
sobrellevar la enfermedad, tanto a pacientes como a familiares. La diabetes es una de esas enfermedades que se ha sumado a los grupos de autoayuda. El apoyo emocional que reciben los pacientes es indispensable, comparten preocupaciones, esperanzas, experiencias... Surge entre los miembros un sentimiento de solidaridad y aceptación que muchas veces les ayuda a vivir más felices. Los asistentes comparten ciertos aspectos que sólo una persona diabética puede comprender. Una de estas iniciativas se ha llevado a cabo en el Hospital Clínico Universitario de Málaga durante 13 años (de 1988 a 2001). El centro contó con un 'Aula para personas con Diabetes' donde los afectados, sus familiares y amigos, así como profesionales de enfermería, acudían para aprender y desarrollar los cuidados que ayudan a mantener la salud y calidad de vida, que se ven alteradas por esta enfermedad. Según los testimonios de los asistentes, la experiencia fue muy satisfactoria. Todo ello se puede evaluar en http://usuarios.lycos.es/educadiabetes/ Además de la diabetes, hay un sinfín grupos de autoayuda que han surgido en los últimos años al albor de ciertas situaciones: alzheimer, bulimia y anorexia, crisis juveniles, violencia familiar, fobias, angustia, depresión, ... Son sólo algunos de los grupos de autoayuda que ya existen en España, aunque con desigual presencia en las comunidades autónomas y sus provincias. Lo mejor en caso de querer ponerse en contacto con alguna de las asociaciones que ya tienen grupo de autoayuda es acudir a las asociaciones oficiales vinculadas a estas realidades y pedir información. Otra opción es recurrir a los colegios profesionales pertinentes en cada caso. Si no existen grupos es cuestión de solicitar su creación y ponerle empeño. Soledad Santiago López, profesora universitaria de Terapia de Grupos y Familia -y una de las pioneras en Andalucía en esta técnica- ha trabajado con grupos de alzheimer, transtornos de personalidad, esquizofrenia y diabetes. «El efecto terapeútico de sentirse ayudador y ayudado es muy importante. Los encuentros de autoayuda tienen muchas ventajas, aunque necesitan completarse con la atención individual de un profesional. La gente avanza cosas en común. Ellos, al ver un igual que ha superado algo, se motivan», explica. Características Los grupo de autoayuda son grupos formados por personas con la misma dificultad, que tienen el deseo común de aliviar el sufrimiento que les ocasiona su problema. El secreto de su eficacia es primeramente encontrar al grupo en donde se trabaje el problema, y luego sentarse a escuchar. Escuchando al otro se aprende. En esto grupos se dialoga, no se entablan discusiones. Se escucha al compañero con respeto, el cual habla desde su propia experiencia, siempre en primera persona y sólo cuando desea hablar. Antonio Jesús Molina Fernández, psicólogo clínico y terapeuta de Proyecto Hombre en Granada, señala que el «respeto y una confianza mínima entre las personas que asisten a los encuentros son fundamentales para que funcionen bien». Además considera este tipo de reuniones como un complemento idóneo del tratamiento personalizado con un facultativo. Las reuniones de los grupos en general son de una o dos veces por semana, con una duración entre una hora y media y dos horas. Aunque esto depende del sistema. Por ejemplo, no es lo mismo los asistentes a Proyecto Hombre que son ex toxicómanos -van casi todos los días- que sus familiares, quienes se dan cita una o dos veces en semana. Los grupos son autónomos, y la dinámica y el reparto de las horas depende de cada núcleo. En casos de diabetes hay individuos que se reúnen una vez al mes; otros estudios clínicos con jóvenes asmáticos han demostrado que dos encuentros al mes favorecían mucho el autocuidado de los enfermos. Hay terapias que hacen un intervalo a la hora, para compartir un refrigerio, y otros en los que esta modalidad no existe. Los grupos de autoayuda suelen ser gratuitos. ¿Quién coordina? El coordinador, según los psicólogos consultados, debe ser un profesional. Aunque en ocasiones hay grupos -sobre todo dependiendo del transtorno que se trate- que rigen su dinámica muy independientemente de los facultativos. El único requisito para ser coordinador en este caso es estar comprometido con la recuperación durante un tiempo y conocer los objetivos, la dinámica y el programa concreto. Antonio Jesús Molina explica que la presencia de un experto en el grupo depende de la tipología de transtorno que se trate, pero, sobre todo, «el monitor debe tener claros los objetivos y el respeto por el grupo». En el caso de Proyecto Hombre sí hay psicólogos presentes en reuniones de drogodependientes y en las de sus familiares. Es conveniente señalar que existen tres tipos distintos de grupos de autoayuda. Por una parte, encontramos los grupos formados por una sola familia que hace terapia en común, con los más raros. Hay también grupos de familiares de afectados, que son muy beneficiosos en casos como dependencias, alzheimer o enfermos psiquiátricos. Las mencionadas reuniones de pacientes que comparten directamente su transtorno son otras de las salidas. Los grupos de autoayuda se recomienda que sean abiertos; esto quiere decir que las personas pueden incorporarse en cualquier momento; aunque, según Soledad Santiago, tampoco es recomendable que haya excesivos cambios porque merma la cohesión que se genera entre los individuos. Según pacientes y facultativos, es aconsejable la continuidad para lograr resultados. En eso coinciden todos |
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